Monterrey, Nuevo León.- El cronómetro marcaba el silbatazo final en el Estadio Monterrey y el tablero dictaba un pesadísimo 5-1 a favor de Suecia. En ese preciso instante, el búnker de la Selección de Túnez en Nuevo León se transformó en un reactor altamente radioactivo. El debut en la Copa del Mundo 2026 no solo dejó al conjunto norafricano contra las cuerdas en el Grupo F, sino que desató una de las crisis institucionales más escandalosas en los anales mundialistas.

Lo que inició como el rumor de una destitución fulminante para el director técnico, Sabri Lamouchi, se convirtió con las horas en un auténtico sainete de idas, vueltas y llamadas de emergencia entre las milenarias tierras de lo que fuera el Imperio Cartaginés y el indomable territorio del antiguo Nuevo Reino de León.

El lunes de la confusión

La mañana del lunes arrancó con una certeza a medias. En la prensa tunecina ya se daba por hecho el cese de Lamouchi y se nombraba a Mondher Kebaier como el encargado de asumir un interinato de emergencia. Sin embargo, el fútbol moderno se entera de sus propios secretos transmitiendo en vivo: durante la emisión del partido entre Egipto y Bélgica, un comentarista de beIN Sports Francia soltó la bomba de que la Federación Tunecina de Fútbol (FTF) estaba reconsiderando la salida del estratega francés. Mientras el hermetismo de la FTF alimentaba el misterio, el equipo tuvo que salir a trabajar.

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El Barrial: Un búnker sin brújula clara

La realidad deportiva se trasladó a las canchas de El Barrial, en el municipio de Santiago. Bajo el imponente paisaje de la Sierra Madre, la práctica regenerativa reflejó a la perfección la fractura del momento:

  • División de trabajo: Los futbolistas titulares se quedaron refugiados en el gimnasio, asimilando el golpe físico y anímico del debut. Mientras tanto, los suplentes salieron al terreno de juego a cumplir con una tensa rutina.
  • Falta de liderazgo: En el ambiente flotaba una pregunta incómoda: ¿Quién dará las órdenes mañana? Sin una notificación oficial de despido en las manos de Lamouchi, el entrenamiento transcurrió bajo la estricta lupa de una directiva que aún analizaba los peores escenarios.

Tensión en las calles: De las tribunas al hotel de concentración

El caos futbolístico tunecino no tardó en trasladarse a las calles regiomontanas. Según los reportes presenciales de Marco Guerrero y el editor audiovisual Gerardo Guerrero, la hostilidad ya había germinado en el propio estadio.

Detrás de la portería sur, un grupo radical de ultras tunecinos protagonizó connatos de bronca entre los mismos hinchas tras el despliegue de una bandera palestina. La tensión estalló por completo con el primer gol de Suecia. Rompiendo los protocolos de seguridad, los fanáticos permanecieron de pie en las escaleras durante 15 minutos, cocinando un reclamo que horas más tarde llevarían hasta las puertas del hotel de concentración.

Hincha tunecino molesto

Hincha tunecino molesto

Por la mañana, justo cuando la delegación se preparaba para abordar el autobús rumbo a El Barrial, los reclamos e increpaciones de los aficionados rompieron por completo la calma del hotel, exigiendo explicaciones contundentes por la goleada.

Golpe de timón: La llegada de Hervé Renard ya es un hecho

Cuando la balanza parecía inclinarse hacia una continuidad forzada por la falta de tiempo, el giro definitivo terminó por consumarse. La llegada de Hervé Renard al banquillo de Túnez ya es una realidad.

A pesar de las dudas iniciales y el freno de última hora por parte de algunos sectores de la federación, el estratega francés —un viejo lobo de mar en citas mundialistas tras sus pasos con Marruecos en 2018 y Arabia Saudita de 2022— aprovechó la nueva ruta aérea directa entre los aeropuertos Paris Charles de Gaulle y Mariano Escobedo. Al momento de redactar esta crónica, Renard ya vuela hacia Monterrey. El medio deportivo tunecino Noussour confirmó que el técnico viajaba rumbo a tierras regiomontanas con la propuesta de un acuerdo a largo plazo por parte de la FTF para sellar el trato.

El dato

El debut oficial de Hervé Renard al frente de las Águilas de Cartago se vivirá en un escenario de vida o muerte: este sábado 20 de junio frente a Japón. Túnez se jugará la permanencia en este Mundial ante un poderoso cuadro nipón en la grama del Gigante de Acero de Guadalupe, Nuevo León, en una plaza que, de no revertir la inercia, no traerá muy buenos recuerdos para el talentoso creativo Hannibal Mejbri y compañía.

El reloj corre a una velocidad implacable. En menos de una semana, Renard deberá apagar el fuego de un entorno tóxico, ganarse a una afición enfurecida y plantarle cara al dinámico conjunto japonés para demostrar que el caos de Nuevo León valió la pena.

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Fuente: Tribuna