Monterrey, Nuevo León.- Las precipitaciones registradas en el estado de Nuevo León han superado los niveles promedio históricos, marcando un incremento del 9 por ciento en comparación con la media habitual y un alza del 44 por ciento respecto a lo contabilizado durante el mismo periodo en 2025. Este comportamiento climatológico ha impulsado de manera significativa el almacenamiento de las principales presas de la entidad, aunque simultáneamente ha derivado en inundaciones y riesgos viales en el Área Metropolitana.
De acuerdo con especialistas en meteorología, el incremento en los niveles de lluvia obedece a factores de carácter global. Dulce Cruz Torres, responsable del área de meteorología de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en Nuevo León, explicó que este comportamiento se atribuye a la transición de las condiciones asociadas al fenómeno de La Niña hacia una fase neutra. Según detalló la especialista, la consolidación de una fase neutra propicia la normalización de las precipitaciones, permitiendo el regreso a volúmenes más cercanos a los estándares normales e incluso superiores para la región.
Hasta la fecha actual de junio, se acumula un registro aproximado de 61.6 milímetros de agua pluvial, cifra que representa el 78 por ciento de los 79.2 milímetros que constituyen la media histórica para la totalidad del mes. La dirección local de la Conagua prevé que junio pueda concluir con acumulados ligeramente por encima de los valores promedio, dando paso posteriormente a un periodo caracterizado por un incremento en las temperaturas y una disminución en la frecuencia de precipitaciones.
La captación generada por el temporal ha modificado favorablemente el panorama hídrico de la entidad, mitigando de manera sustancial los escenarios de desabasto y sequía que causaban preocupación a principios de año. Las cifras oficiales indican que las presas Cerro Prieto, La Boca y El Cuchillo albergan de forma conjunta 1,001.2 millones de metros cúbicos de agua, situándose al 69 por ciento de su capacidad totalizada.
Por otra parte, el volumen de agua de las lluvias recientes ha condicionado la operatividad urbana. Corporaciones de Protección Civil implementaron operativos de vigilancia en cuerpos de agua clave, tales como el Arroyo Topo Chico, cuyo cauce alcanzó aproximadamente el 40 por ciento de su capacidad instalada. Ante este incremento, las autoridades procedieron al cierre de vialidades e intersecciones críticas con el objetivo de prevenir siniestros y resguardar la seguridad de la población.
Sin embargo, las corrientes generadas en vialidades del municipio de Guadalupe cobraron la vida de una persona joven, quien fue arrastrada por la fuerza del agua. Este suceso, junto con múltiples encharcamientos e inundaciones en diversas vialidades del Área Metropolitana de Monterrey, ha vuelto a poner de manifiesto los riesgos implícitos en las crecidas repentinas de ríos y cauces.
A pesar de los beneficios que supone la recuperación del recurso hídrico en los embalses, dependencias estatales y cuerpos de rescate han reiterado el llamado a extremar precauciones. Asimismo, las autoridades correspondientes señalaron que la infraestructura urbana actual continúa afrontando desafíos estructurales para asimilar y drenar de forma óptima eventos de precipitación pluvial de alta intensidad en periodos cortos.

Precipitaciones en Nuevo León superan el promedio histórico tras transición meteorológica
Fuente: Tribuna
