Ciudad de México, México. – La FIFA confirmó que Merlín, conocido como el ‘pato mundialista’, fue nombrado embajador oficial de la Ciudad de México durante la Copa Mundial de la FIFA 2026. El animal se volvió viral luego de aparecer junto a su familia en Paseo de la Reforma durante los festejos por el primer triunfo de la Selección Mexicana en la fase de grupos, convirtiéndose rápidamente en un símbolo espontáneo de la afición.
De fenómeno viral a representante de la capital
Lo que inició como una escena cotidiana en las calles de la Ciudad de México terminó transformándose en una historia seguida por miles de personas dentro y fuera del país. Las imágenes de Merlín recorrieron redes sociales y plataformas digitales, donde usuarios lo adoptaron como una mascota no oficial del Mundial 2026.
La popularidad del pato creció al grado de captar la atención de la FIFA, que decidió integrarlo a las actividades promocionales de la capital mexicana durante el torneo.
Invitado especial en actividades mundialistas
Antes de recibir el nombramiento oficial, Merlín fue designado embajador del partido entre México y Corea del Sur disputado el pasado 18 de junio. Además, acudió junto a su familia como invitado especial al FIFA Fan Fest de la Ciudad de México, donde convivió con aficionados y visitantes.
Un dato relevante es que la Ciudad de México es una de las sedes principales del Mundial 2026, evento que reúne a millones de aficionados y espectadores de todo el mundo.
La FIFA destaca su historia
A través de redes sociales, la organización resaltó que Merlín representa valores como la unión, el esfuerzo y la identidad mexicana. En el mensaje oficial, la FIFA señaló que el pato pasó de ser un regalo familiar a convertirse en parte de la historia de la Host City Ciudad de México.
Reacciones entre los aficionados
El nombramiento generó comentarios divididos en redes sociales. Mientras miles de usuarios celebraron que un símbolo espontáneo de la afición recibiera reconocimiento internacional, otros cuestionaron si la federación busca capitalizar comercialmente un fenómeno popular surgido de manera orgánica.
Fuente: Tribuna
