México cumplió con el primer objetivo trazado para esta Copa del Mundo: aprovechar la condición de local y ganar su grupo. El miércoles, en Guadalajara, la selección encontró los caminos para superar a un duro equipo de Corea del Sur, reafirmando lo que es, al menos en resultados, la mejor actuación de México en una fase de grupos mundialista. Por primera vez en la casi centenaria historia de nuestro fútbol en Copas del Mundo, el equipo llega al último partido sin la necesidad de la calculadora ni de estar pendiente del otro encuentro del sector.
Como es natural, el país es una fiesta. Tanto en los estadios como en los fan fests, nuestra sociedad goza del alivio que solo la pasión por el fútbol puede brindar. Aun así, como siempre, aquellos que viven de la insidia, la división y la capitalización de la frustración social, han salido con la mezquindad de costumbre —pero con mayor virulencia— para intentar demeritar la victoria e incluso criticar a quienes disfrutan y se ilusionan.
¿Tan poco talento y conocimiento tienen algunos para no saber generar interacciones y tráfico si no es a base de enardecer al vox populi y provocarle frustración?
No se deje contaminar, estimado lector. Disfrute del buen Mundial 2026 que está haciendo México y goce, con todo, el partido contra Chequia, donde por primera vez en nuestra historia podemos vivir un encuentro mundialista sin estrés, simplemente esperando lo que nos depare la siguiente ronda.
No permita que nadie le fiscalice el optimismo ni la alegría.
Ecce signum, Guerrero
