Monterrey, Nuevo León.- A veces los pronósticos son demasiado lógicos y lo que sucedió en la cancha del Estadio Monterrey esta noche sabatina mundialista aplica a la perfección. Japón llegó a la Sultana del Norte con la etiqueta de claro favorito y no tuvo piedad frente a una floja escuadra de Túnez que, a pesar de la tormenta mediática de la semana con cambio de entrenador incluido y modificaciones en el XI inicial, terminó desdibujada y con la clara etiqueta de ser la selección más débil del certamen.
Sobre la cancha del coloso regiomontano, el equipo del Sol Naciente firmó un contundente 4-0 en una noche que ya marca un hito en la historia futbolística internacional, al tratarse oficialmente del partido número 1,000 en la historia de las Copas del Mundo.
Las anotaciones de la escuadra asiática corrieron a cargo de Daichi Kamada, un doblete de Ayase Ueda y un tanto más de Junya Ito. Con este resultado, el combinado de los Samuráis Azules se mete de lleno en la pelea por la cima de su sector, una posición que disputa palmo a palmo con los Países Bajos, escuadra con la que empató en la primera jornada de esta Copa del Mundo.
Un tsunami desde el arranque
Desde los primeros minutos quedó clara cuál sería la tónica del encuentro y la propuesta de Japón. Apenas al minuto 4 del partido, Daichi Kamada sacudió las redes para poner el primer tanto en la pizarra, en lo que ya se vislumbraba como el inicio de una goleada inminente.
Aunque los nipones fueron ampliamente superiores durante toda la primera mitad, manejando los hilos a su antojo, el segundo grito de gol tardó un poco en llegar. Fue hasta el minuto 31 cuando el delantero Ayase Ueda firmó su primera anotación de la noche, poniendo una distancia de por medio que le permitió a su selección controlar el ritmo del cotejo sin mayores sobresaltos.
Sentencia histórica en el complemento
Para la parte complementaria, Japón mantuvo la misma intensidad ofensiva. La recompensa a su constancia llegó al minuto 69, cuando Junya Ito aprovechó un balón de frente al arco para sacar un disparo de pierna derecha que dejó sin opciones al guardameta norafricano, sentenciando el destino de este choque histórico en tierras regiomontanas.
La cereza del pastel llegó en el tramo final gracias, nuevamente, a Ayase Ueda. El atacante consiguió su doblete personal, levantando la mano en la carrera por la Bota de Oro del certamen y confirmando las serias aspiraciones de su país en esta Copa del Mundo.
Con el silbatazo final y el 4-0 consolidado, Túnez se despide del certamen de facto; aunque de jure aún mantenga posibilidades matemáticas, ni el más optimista en las tierras de la antigua Cartago cree que este flojo y desdibujado equipo pueda oponer un mínimo de digna resistencia ante una potencia como Países Bajos. Mientras tanto, Japón ya piensa en Suecia para el cierre de la fase de grupos. Los samuráis buscarán amarrar el liderato del sector, a la espera de lo que haga la Naranja Mecánica en una definición que promete ser de alarido.
Fuente: Tribuna
