Ciudad de México.- La noche del miércoles 24 de junio fue mágica en el Estadio Ciudad de México (Azteca), con la victoria 3-0 de la Selección Mexicana sobre la de República Checa, jugando su mejor partido de la Fase de Grupos, la cual superaron por primera vez en su historia de manera perfecta con nueve puntos, producto de tres victorias en tres partidos, clasificando a los dieciseisavos de final de la Copa Mundial de la FIFA 2026 como líderes de grupo.

Sin embargo, lo que la afición quería ver, además del triunfo mexicano, era ver por última vez al histórico portero mexicano Guillermo Ochoa en acción, quien con 40 años está en su sexta Copa del Mundo, su última, además de estar compitiendo en su último torneo como profesional, tras anunciar su retiro una vez termine la justa mundialista actual.

El momento llegó cuando Javier Aguirre mandó al campo a ‘Memo’ Ochoa al minuto 78, causando que toda la afición en el estadio se pusiera de pie y le rindiera homenaje con cánticos, gritos, porras y aplausos, mientras Ochoa agradecía a lo lejos desde el terreno de juego.

Adiós a un grande

Guillermo Ochoa, junto a Cristiano Ronaldo (Portugal) y Lionel Messi (Argentina), son los únicos en haber estado en seis copas del mundo distintas, todos presentes desde Alemania 2006, pasando por Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018, Qatar 2022 y ahora en 2026 en Estados Unidos, México y Canadá.

Con la cabeza en alto

Atendiendo a los medios de comunicación luego del encuentro, un emocionado Ochoa aseguró que se va contento y satisfecho, sabiendo que lo dejó todo en el terreno de juego, portando siempre con el máximo orgullo la playera de la Selección Mexicana.

 

Muchas historias. Mi primer partido fue aquí (Estadio Ciudad de México). Agradecimiento a la afición, al entrenador y a mis compañeros por dejarme vivir este momento. Gracias a ellos (a su familia) pude llegar a este sprint final, con el empuje de ellos lo logré, con sacrificio y empuje. No fue sencillo, pero valió la pena. Me voy con la cabeza en alto, el equipo sigue, pero en lo personal, vacío por haber entregado todo a la Selección”, fue parte de lo que dijo Ochoa.

Fue una noche especial en la Ciudad de México, donde la alegría del triunfo se combinó con la de ver a uno de los más grandes deportistas mexicanos de la historia decir adiós al profesionalismo, dejando huella en los millones de aficionados que siguieron de cerca desde hace más de 20 años a un ícono que no será olvidado jamás.

 

Fuente: Tribuna