Austin, Estados Unidos. – La Junta de Educación de Texas aprobó este sábado 27 de junio incorporar lecturas obligatorias de la Biblia en las escuelas públicas del estado a partir de 2030, una medida que alcanzará a más de cinco millones de estudiantes. La iniciativa fue avalada con nueve votos a favor, cinco en contra y una abstención, en el marco de la política educativa estatal.
¿Qué pasajes deberán leer los alumnos?
El nuevo programa establece que los estudiantes de quinto grado leerán fragmentos del libro del Éxodo, mientras que los de séptimo grado estudiarán el Salmo 23, conocido como el Salmo del Pastor. Estas lecturas formarán parte de una lista oficial que también incluye obras como las fábulas de Esopo, relatos de pueblos nativos estadounidenses y versiones infantiles de Don Quijote.
La decisión deriva de la ley educativa aprobada en 2023, que ordena definir al menos una lectura obligatoria para cada grado escolar dentro del sistema público.

La medida genera controversia
Los defensores sostienen que la tradición judeocristiana es parte fundamental de la historia de Estados Unidos y consideran que su presencia en el plan de estudios fortalece la formación cultural de los estudiantes. Además, recuerdan que Texas ya aprobó la exhibición obligatoria de los Diez Mandamientos en las aulas, disposición respaldada por un tribunal federal de apelaciones.
Un dato relevante es que la medida impactará a más de cinco millones de alumnos cuando entre en vigor en 2030, convirtiéndose en uno de los cambios educativos más amplios del estado en los últimos años.
Organizaciones cuestionan la decisión
Diversas organizaciones civiles criticaron la resolución al considerar que vulnera el principio constitucional de separación entre la Iglesia y el Estado. Rachel Laser, directora de Americans United for Separation of Church and State, afirmó que la iniciativa podría utilizar la educación pública para promover determinadas creencias religiosas.
Además, algunos sectores señalaron que gran parte de la bibliografía obligatoria corresponde a autores blancos, pese a que la población estudiantil de Texas está integrada mayoritariamente por alumnos latinos y afroamericanos, lo que también abrió un debate sobre la representación cultural dentro del sistema educativo.

Fuente: Tribuna
