Culiacán, México.- Un estudio concluyó que la guerra entre facciones rivales del Cártel de Sinaloa no ha detenido el tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos, a pesar de la transformación en la dinámica de violencia en la entidad. El conflicto entre ‘Los Mayos’ y ‘Los Chapitos’ ha modificado la estructura operativa del crimen organizado en la región, pero las remesas de droga continúan fluyendo hacia el territorio estadounidense.
El informe señala que, durante el enfrentamiento entre ambas facciones, la violencia en Sinaloa adoptó nuevas características. Las operaciones de distribución y transportación de fentanilo se adaptaron a las circunstancias del conflicto interno, permitiendo que el negocio ilícito mantuviera su ritmo de operación a pesar de las disrupciones causadas por los combates entre grupos delictivos.
Según el análisis, la capacidad operativa del crimen organizado en Sinaloa demuestra una resiliencia notable ante los enfrentamientos internos. Los grupos involucrados en el tráfico de fentanilo han desarrollado estrategias alternas para garantizar que los envíos lleguen a sus destinos finales en territorio estadounidense, incluso bajo presión de conflictos violentos.
¿Cómo se adaptaron las operaciones de tráfico durante la guerra?
La investigación indica que ambas facciones mantuvieron rutas de distribución paralelas y diversificadas. Esta fragmentación de operaciones, lejos de reducir el volumen de droga transportada, permitió que cada facción controlara diferentes segmentos de la cadena de suministro hacia el norte. Los puntos de salida, rutas terrestres y puertos de entrada al territorio estadounidense se multiplicaron para evadir la detección de autoridades.
El conflicto interno generó una mayor compartimentalización de las operaciones. Diferentes células operativas trabajaban de manera independiente, lo que dificultó la intervención de fuerzas de seguridad para desmantelar redes completas. Esta estructura descentralizada resultó efectiva para mantener la continuidad del tráfico incluso cuando algunas operaciones eran interrumpidas por las fuerzas del orden.
¿Cuál ha sido el impacto en las zonas afectadas por la violencia?
En municipios de Sinaloa donde la intensidad del conflicto fue más alta, la presencia de operaciones de tráfico se mantuvo. Los civiles en áreas disputadas enfrentaron simultáneamente la violencia de enfrentamientos entre facciones y la continuidad de operaciones criminales relacionadas con el fentanilo. Autoridades locales reportaron que, aunque hubo cambios geográficos en donde ocurría la violencia, el tráfico nunca se detuvo completamente en ningún punto de la cadena de suministro.
El estudio documenta que poblados estratégicos para el tráfico de drogas permanecieron bajo control de grupos criminales durante toda la duración del conflicto. Estos municipios sirvieron como puntos de acopio, transformación y distribución de fentanilo hacia las fronteras norteamericanas. La guerra interna entre facciones no alteró significativamente el control territorial de estas zonas críticas para el negocio del tráfico.
Las autoridades estadounidenses han expresado preocupación sobre el volumen consistente de fentanilo que continúa ingresando al país a través de la frontera con México, independientemente de la situación de violencia que prevalece en estados como Sinaloa. Los datos de incautaciones en puertos de entrada estadounidenses sugieren que el volumen de drogas confiscadas no ha disminuido durante el periodo del conflicto entre facciones sinaloenses.
El informe concluye que la persistencia del tráfico de fentanilo durante la guerra del Cártel de Sinaloa refleja la profundidad y la sofisticación de las redes de distribución internacional. Ambas facciones, a pesar de sus diferencias violentas, comparten intereses económicos que trascienden sus disputas territoriales internas. Este fenómeno sugiere que la fragmentación del crimen organizado no es sinónimo de su debilitamiento en términos de capacidad productiva y de distribución de drogas ilícitas.
Fuente: Tribuna
