Monterrey, Nuevo León.- Nuevo León ha experimentado una transformación significativa en la dinámica del robo de combustible, posicionándose como un centro logístico clave para el almacenamiento, distribución y venta de hidrocarburos ilícitos en el norte del país. Según datos de la Fiscalía General de la República (FGR), los aseguramientos de este material han registrado un incremento del 312 por ciento entre 2024 y 2026, alcanzando una cifra acumulada de 8 millones 145 mil 515 litros incautados hasta el pasado 9 de julio.

El valor comercial estimado de este producto asegurado oscila entre los 196 y 240 millones de pesos. Las investigaciones señalan que la operatividad delictiva ha evolucionado, dejando atrás las tomas clandestinas tradicionales para adoptar un complejo esquema de triangulación. Este método consiste en la compra legal de combustible en Texas, el cual es ingresado a territorio nacional a través de las aduanas de Colombia, Nuevo Laredo y Reynosa, bajo declaraciones falsas que lo etiquetan como aceites usados o lubricantes industriales para evadir impuestos.

Una vez dentro del país, el producto es trasladado a grandes patios de almacenamiento, principalmente en los municipios de Salinas Victoria y Apodaca, donde es mezclado con otros químicos y posteriormente distribuido hacia gasolineras formales.

En cuanto a la distribución geográfica de los aseguramientos, Allende, Apodaca y Cadereyta concentran el 60.4 por ciento del volumen total recuperado en el estado durante los últimos dos años. Operativos recientes en García y Escobedo, realizados en lo que va de julio, reafirman la persistencia de esta actividad en corredores carreteros estratégicos.

Especialistas en seguridad han señalado que, si bien el volumen de aseguramientos ha crecido como respuesta a la presión de autoridades estadounidenses y el seguimiento de flujos financieros, el reto principal persiste en la desarticulación de las estructuras de liderazgo. Ana María Esquivel, expresidenta del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública del Estado, enfatizó la necesidad de centrar los esfuerzos en la captura de los operadores principales para evitar que el fenómeno simplemente se desplace a nuevas zonas o momentos, consolidándose como una estructura delictiva de alto alcance.

Fuente: Tribuna