Ciudad de México.- Alejandro Encinas, integrante de la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia del caso Ayotzinapa, presentó este 13 de julio una documentación de la Secretaría de la Defensa Nacional sobre Julio César López Payotzin, un soldado presuntamente infiltrado entre los 43 normalistas.
Los documentos divulgados por Encinas, actual embajador de México ante la OEA, emergen después de que la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) emitiera hace solo unas horas una recomendación que exonera al Ejército Mexicano de responsabilidades en la desaparición de los 43 normalistas de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero, ocurrida el 26 de septiembre de 2014.
De acuerdo con el reporte presentado por Alejandro Encinas, los documentos de la Secretaría de la Defensa Nacional contienen información sobre la identidad y participación de un elemento castrense que se infiltró entre los estudiantes durante los hechos de aquella noche en Iguala y Cocula. La divulgación de esta información genera nuevas interrogantes sobre la narrativa oficial que ha manejado la Secretaría de Seguridad Nacional (Sedena) respecto a su involucramiento en los eventos que antecedieron y rodearon la desaparición de los normalistas.
Cabe señalar que la recomendación de la CNDH se convierte en un punto de fricción adicional en la investigación del caso más emblemático de desaparición forzada en México en los últimos años. Al respecto, Alejandro Encinas ha señalado en múltiples ocasiones que la participación de miembros del Ejército Mexicano fue determinante en los hechos que condujeron a la desaparición de los estudiantes.
¿Cuál es el contenido de los documentos de la Sedena presentados por Encinas?
En este contexto, Alejandro Encinas presentó registros y documentación oficial de la Sedena que identifican al soldado Julio César López Payotzin, que participó en los eventos de Ayotzinapa durante la madrugada del 27 de septiembre de 2014. Los documentos confirman que existió una presencia militar camuflada entre los grupos que participaron en la detención y entrega de los normalistas a elementos de la delincuencia organizada, según la línea de investigación que ha sostenido la comisión que encabeza Encinas.
La documentación militar incluye antecedentes del personal infiltrado, su rango y la unidad militar a la que pertenecía al momento de los hechos. Estos registros contrastan directamente con la versión que ha mantenido la Sedena, que ha negado participación institucional en la desaparición de los 43 normalistas y ha limitado su responsabilidad a cuestiones logísticas o de coordinación.
Los documentos que Alejandro Encinas puso en evidencia pública han sido resguardados por la Sedena desde 2014, lo que generó cuestionamientos sobre por qué esta información no fue compartida voluntariamente con las autoridades investigadoras durante más de una década. La presentación de estos registros reafirma que elementos militares tenían conocimiento directo de los eventos que sucedieron en Iguala y Cocula.
¿Qué implicaciones tiene la recomendación de la CNDH?
La recomendación de la CNDH que desvincula al Ejército Mexicano representa un retroceso significativo en la investigación del caso, según la perspectiva de Encinas y otros organismos que han documentado la participación militar en los hechos. Con su informe, la entidad concluyó en su análisis que no hay elementos suficientes para responsabilizar institucionalmente a la Sedena por la desaparición de los normalistas.
Esta posición de la CNDH contrasta con los hallazgos que ha reportado la comisión encabezada por Encinas, quien ha insistido en que existen pruebas documentales y testimoniales que demuestran la intervención de militares en la retención de los estudiantes antes de su entrega a grupos delictivos en Guerrero. La divergencia entre ambas instituciones expone diferencias interpretativas sobre la responsabilidad estatal en el caso.
El organismo defensor ha señalado que, aunque hubo contacto entre elementos militares y los grupos involucrados, esto no constituye participación institucional deliberada en la desaparición. Por su parte, Alejandro Encinas ha rebatido esta interpretación al señalar que la presencia infiltrada de soldados no fue casual ni incidental, sino parte de un operativo que facilitó la entrega de los normalistas a la delincuencia organizada en Guerrero.
La documentación militar que Encinas exhibió públicamente establece un nuevo marco para examinar la responsabilidad del Ejército Mexicano en Ayotzinapa. Los registros identifican al soldado infiltrado por nombre, rango y unidad, lo que permite rastrear la cadena de mando que autorizó o conocía de su participación en los eventos de aquella madrugada en Iguala y Cocula.
Fuente: Tribuna
