Japón.- Un terremoto de magnitud 7.1 golpeó el sur de Japón, dejando al menos 13 personas muertas y decenas de desaparecidas. El sismo alcanzó el nivel máximo de la escala Shindo, lo que indica una intensidad extrema del movimiento sísmico en la zona afectada. Las autoridades japonesas intensificaron las labores de búsqueda y rescate en las áreas más dañadas.

El terremoto provocó derrumbes de estructuras en varios sectores del territorio afectado. La infraestructura de telecomunicaciones sufrió daños significativos que dificultaron las comunicaciones en la región. La red eléctrica también resultó comprometida, dejando sin energía a múltiples zonas durante las horas posteriores al evento sísmico.

Las autoridades emitieron órdenes de evacuación para más de 260.000 personas residentes en las áreas de mayor riesgo. Estos residentes fueron trasladados a albergues temporales mientras continuaban los trabajos de evaluación de daños estructurales en viviendas y edificios públicos. Los centros de evacuación proporcionaban alimentos, agua y servicios médicos básicos a los desplazados.

¿Cuáles fueron los principales daños registrados por el terremoto?

Los derrumbes afectaron viviendas de madera tradicionales y estructuras modernas en toda la región sureña. Las carreteras presentaron grietas y hundimientos que interrumpieron las rutas de acceso a los poblados más afectados. Los servicios de emergencia reportaron dificultades para llegar a ciertas comunidades debido al deterioro de la infraestructura vial tras el movimiento sísmico.

Las líneas de energía eléctrica sufrieron cortes generalizados que dejaron a decenas de miles de viviendas sin suministro. Las compañías de telecomunicaciones trabajaban para restablecer las comunicaciones móviles y fijas en las zonas más dañadas. Los hospitales de la región activaron protocolos de emergencia para atender a los heridos y dar tratamiento a las personas afectadas por el desastre natural.

¿Cuáles son las medidas de respuesta implementadas por las autoridades?

Las fuerzas de rescate desplegaron equipos especializados en búsqueda de sobrevivientes entre los escombros de viviendas colapsadas. Perros entrenados y personal con tecnología de detección termal fueron movilizados a las zonas de mayor concentración de desaparecidos. Los trabajos de excavación y remoción de escombros continuaban de manera ininterrumpida para ubicar a las personas desaparecidas.

El gobierno japonés estableció centros de atención médica móviles para tratar a los heridos en diferentes puntos de la región afectada. Se distribuyeron suministros de emergencia entre los evacuados, incluyendo mantas, alimentos no perecederos y medicinas esenciales. Las autoridades coordinaban con organizaciones internacionales de ayuda humanitaria para ampliar la capacidad de respuesta ante el desastre.

Los ferrocarriles y servicios de transporte público permanecían suspendidos en varias zonas mientras se realizaban inspecciones de seguridad estructural. Las escuelas en la región suspendieron clases indefinidamente para permitir que los inmuebles fueran utilizados como albergues temporales. Las empresas de servicios básicos estimaban que se requeriría entre una y dos semanas para restaurar completamente los sistemas de agua, electricidad y comunicaciones en toda el área impactada.

Fuente: Tribuna