Monterrey, Nuevo León. —La presa El Cuchillo, pilar fundamental para el abastecimiento hídrico de la zona metropolitana de Monterrey, atraviesa un escenario de alta exigencia operativa condicionado por tres factores simultáneos: el incremento sostenido en la extracción para consumo urbano, la inminencia de un trasvase agrícola hacia Tamaulipas y la eventual utilización de sus recursos para cumplir con los compromisos internacionales de México con Estados Unidos.
De acuerdo con registros de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), la dependencia del área metropolitana de este embalse aumentó diez puntos porcentuales en un lapso de 30 días. El pasado 27 de junio, la presa aportaba 8.7 metros cúbicos por segundo (m³/s) de los 16 m³/s consumidos por la urbe (cerca del 50 por ciento); para este lunes, el volumen extraído se elevó a 9.1 m³/s, con lo que cubre aproximadamente el 60 por ciento de la demanda total.
Paralelamente al aumento en la extracción, el almacenamiento del embalse registró un descenso significativo al pasar de 682.8 millones de metros cúbicos (Mm³) —equivalentes al 68 por ciento de su capacidad— a 650.4 Mm³ (58 por ciento de su volumen máximo de 1,123 Mm³). La pérdida de 32.4 Mm³ reportada en este periodo equivale prácticamente a la capacidad total de la presa La Boca, cuyo llenado máximo es de 35 Mm³.
A este desgaste operacional se suma la vigencia del convenio interestatal de 1996 con Tamaulipas. El acuerdo estipula que, si al 31 de octubre El Cuchillo supera los 516 Mm³ y la presa Marte R. Gómez registra menos de 700 Mm³, debe realizarse un trasvase para equilibrar los niveles. Con los indicadores actuales —donde el embalse regio cuenta con 650.4 Mm³ y el vaso tamaulipeco con 493.4 Mm³—, Nuevo León tendría que transferir alrededor de 207 Mm³, volumen que sextuplica la capacidad de La Boca. Autoridades del estado vecino han manifestado formalmente que solicitarán el cumplimiento del convenio.
Asimismo, persiste la presión derivada del Tratado Internacional de Aguas. Entre diciembre de 2024 y abril de 2025 se extrajeron 410 Mm³ del embalse para cubrir el adeudo hídrico nacional, y el nuevo esquema acordado entre México y Estados Unidos para el periodo 2026-2030 establece entregas anuales por 432 Mm³.
El panorama se complica ante las proyecciones meteorológicas de la Conagua, que estiman que las lluvias entre julio y septiembre se ubicarán cerca de un 20 por ciento por debajo de la media histórica. Especialistas coinciden en que solo la llegada de un fenómeno meteorológico extraordinario durante la actual temporada de ciclones podría revertir la tendencia a la baja en el almacenamiento del embalse.
Fuente: Tribuna
