Guadalajara, Jal.- La noche veraniega en la Perla Tapatía fue el escenario de una auténtica declaración de intenciones por parte de los Rayados de Monterrey. En el marco de la tercera fecha del Torneo Apertura 2026 de la Liga MX, el conjunto regiomontano firmó un triunfo categórico de 0-2 sobre las Margaritas del Atlas en la cancha del Estadio Jalisco. Fue un encuentro signado por el atrevimiento táctico, la efervescencia ofensiva y un cierre convulso donde la jerarquía individual y el control emocional terminaron inclinando la balanza de manera irrefutable en favor de la escuadra visitante.

Desde el silbatazo inicial, el planteamiento de Matías Almeyda capturó todas las miradas. El estratega argentino sorprendió a su compatriota y homólogo en el banquillo rojinegro, Hernán Crespo —quien hacía su presentación al frente del cuadro tapatío—, mediante una alineación dispuesta sin laterales naturales y con apenas tres elementos de vocación puramente defensiva. La propuesta de ‘El Pelado’ buscaba generar un despliegue de fuegos artificiales en el frente de ataque, asumiendo riesgos calculados en la retaguardia con el objetivo de adueñarse de la posesión y asfixiar la salida local.

Durante la primera mitad, el monólogo futbolístico perteneció casi en su totalidad al cuadro albiazul. La circulación de la pelota fue fluida, encontrando en las bandas y en los desmarques interiores los resquicios necesarios para resquebrajar el entramado defensivo tapatío. Lucas Ocampos, convertido en el eje gravitacional del ataque regiomontano, avisó muy temprano con un desborde incisivo hacia el centro del campo, quitándose a su marca con prestancia para sacar un potentísimo derechazo que pasó rozando el poste de la cabaña custodiada por Camilo Vargas.

La recompensa al dominio territorial llegó a los 27 minutos de juego. En una maniobra colectiva gestada desde el costado izquierdo, un centro preciso al corazón del área encontró la irrupción magistral del uruguayo Diego Rossi. El atacante charrúa apareció como fantasma a las espaldas de la zaga rojinegra para conectar el balón de primera intención y mandarlo a guardar al fondo de las redes, firmando de esta manera su primer tanto oficial con la camiseta de Rayados y desatando el festejo en el banquillo albiazul.

Monterrey no redujo las revoluciones e insistió en ampliar la ventaja antes del descanso. En el tiempo añadido del primer lapso, Rossi estuvo a milímetros de rubricar un doblete en una jugada idéntica a la del gol; sin embargo, esta vez el guardameta colombiano Camilo Vargas reaccionó con reflejos felinos para ganar el mano a mano y mantener con vida a los locales. Por su parte, el Atlas ofreció muy pocas respuestas futbolísticas, limitando su presencia ofensiva a un tiro libre ejecutado por el refuerzo caboverdiano Duk, el cual fue repelido sin mayores complicaciones hacia la banda por el arquero canterano Luis ‘Mochis’ Cárdenas.

El paso por los vestidores pareció insuflar un segundo aire en la escuadra de Crespo, que intentó adelantar líneas para comprometer la salida visitante. Sin embargo, cuando los de casa insinuaban una reacción, la vehemencia terminó por traicionarlos. El propio Duk cometió una infracción desmedida en la zona medular al tirarse a barrer con fuerza excesiva sobre Orbelín Pineda. Tras la intervención del VAR y la revisión en pantalla, el silbante central no dudó en mostrarle la tarjeta roja directa, dejando al Atlas con diez hombres y condicionando de forma definitiva el tramo final del partido.

Con la superioridad numérica, La Pandilla administró los tiempos del encuentro con madurez y frescura en sus líneas. Aunque Diego Rossi desperdició una opción clara mandando su disparo por encima del travesaño e Iker Fimbres probó fortuna con un remate contenido por Vargas, el trámite estaba sentenciado. El drama final se desató en el minuto 97, cuando una incursión en el área derivó en la marcación de una pena máxima tras la desesperada intervención defensiva de Milton Valenzuela y Carlos Salcedo, quienes terminaron expulsados en medio del desorden tapatío.

Desde los once pasos, Lucas Ocampos no perdonó. Con un cobro gélido, engañó por completo a Camilo Vargas para decretar el 0-2 definitivo. Con esta anotación, el astro argentino llegó a cuatro goles en tres partidos, consolidándose en la cima de la tabla de goleo individual. Con este resultado, Rayados arribó a 6 puntos para colocarse en el sexto peldaño general, sellando además su primer arco en cero bajo el arriesgado pero efectivo libreto de Almeyda, mientras que el Atlas cayó a la séptima posición con la misma cosecha de unidades.

Fuente: Tribuna