Monterrey, Nuevo León. — En el marco de la conmemoración del Día del Ganadero Arturo de la Garza González, la Unión Ganadera Regional de Nuevo León (UGRNL) hizo un llamado formal a las autoridades sanitarias y gubernamentales para implementar restricciones de tránsito al ganado bovino procedente del sur del país. La postura del gremio responde a la necesidad de blindar la sanidad animal de la región norteña frente a la diseminación del gusano barrenador, así como de garantizar el cumplimiento de los protocolos requeridos para la inminente reapertura del mercado de exportación con Estados Unidos.
El presidente de la UGRNL, Noel Javier Ramírez Mejía, expuso que la introducción de cabezas de ganado originarias del sureste de México representa un factor de riesgo para las unidades de producción del norte. De acuerdo con el dirigente, las evaluaciones epidemiológicas iniciales identificaron que las primeras detecciones de la larva en la entidad tuvieron lugar en corrales de engorda que habían recibido ejemplares provenientes de estados del sur. Hasta el momento, el estado de Nuevo León contabiliza un acumulado de 120 casos confirmados de gusano barrenador, ubicados de forma predominante en siete municipios de la zona septentrional y fronteriza.
Ante esta situación, Ramírez Mejía planteó que la oferta ganadera de las regiones centro y norte del territorio nacional cuenta con la capacidad suficiente para satisfacer la demanda de los centros de engorda y procesamiento local, por lo que sugirió limitar de manera preventiva la entrada de ganado del sur. Precisó que el sector no busca exenciones a las normas sanitarias, sino mecanismos expeditos de operación que permitan mantener la competitividad sin descuidar los controles contra la brucelosis, la tuberculosis bovina y la presencia de gusano barrenador.
A los retos de control epidemiológico se suma el impacto financiero derivado de las medidas de revisión e inspección. En el mismo encuentro, el diputado federal Juan Espinoza Eguía, en representación de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG), detalló las implicaciones económicas que enfrentan los productores para trasladar sus animales. Espinoza Eguía señaló que el gasto asociado a la movilización por cabeza de ganado experimentó un incremento significativo, al pasar de un costo previo de 125 pesos a montos que alcanzan hasta 4,000 pesos por res. Esta elevación en las tarifas se debe al cumplimiento obligatorio de esquemas de destete, aplicación de vacunas, certificados de inspección visual y tratamientos preventivos exigidos en las casetas de verificación.
Las demandas del gremio ganadero coinciden con la coyuntura del anuncio formulado por el Gobierno Federal respecto al restablecimiento del comercio pecuario transfronterizo. La presidenta Claudia Sheinbaum informó que Estados Unidos acordó levantar gradualmente el cierre de sus fronteras a la importación de bovinos vivos procedentes de México, medida comercial que permaneció vigente por más de un año a causa del brote regional de gusano barrenador.
Según los lineamientos emitidos por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), la reapertura operativa dará comienzo el próximo 24 de agosto a través de la aduana fronteriza de Douglas, Arizona. Posteriormente, la recepción de animales en pie se extenderá a otros puertos de entrada internacionales conforme las zonas ganaderas cumplan con la certificación de hatos libres del parásito.
El impacto del cierre fronterizo fue analizado por la firma financiera Banco Base, cuyos reportes indican que, previo a la suspensión, las exportaciones de ganado bovino mexicano cubrían el 27.94 por ciento de las importaciones totales de dicho rubro en Estados Unidos, alcanzando un valor económico de 314 millones de dólares en el periodo comprendido entre enero y mayo de 2025. No obstante, durante los primeros cinco meses de 2026, la participación de México descendió a 0 por ciento, provocando una contracción global del 35.19 por ciento en las importaciones totales de ganado vivo por parte del mercado estadounidense.
Frente a este escenario, la UGRNL reiteró la disposición de los productores locales para coordinar labores con el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), así como con las dependencias estatales y municipales, a fin de consolidar la trazabilidad del hato pecuario y salvaguardar la viabilidad económica del sector ganadero en Nuevo León.
Fuente: Tribuna
