Monterrey, Nuevo León.- El exsecretario de Seguridad Pública de Nuevo León, Aldo Fasci Zuazua, se pronunció a favor de promover una agenda de concertación política de cara al proceso electoral de 2027, con el objetivo de prevenir que la entidad caiga nuevamente en un escenario de confrontación sistemática entre el Poder Ejecutivo y el Congreso del Estado. Durante un encuentro con medios de comunicación, el exfuncionario advirtió que la falta de acuerdos entre las distintas corrientes partidistas amenaza con profundizar los problemas de gobernabilidad que han marcado la administración estatal reciente.

Fasci Zuazua detalló que el pasado 31 de julio acudió a las instalaciones del Comité Directivo Estatal del Partido Acción Nacional (PAN) con la intención de registrarse como aspirante a la candidatura por la gubernatura y por la alcaldía de Monterrey. La solicitud se dio a raíz de que el órgano partidista abriera la convocatoria a perfiles ciudadanos sin militancia formal; sin embargo, las autoridades internas del PAN declinaron la recepción de sus documentos.

A pesar de este resultado, el excandidato puntualizó que no interpondrá recursos de impugnación legal ni entablará procesos contenciosos en contra de la directiva panista. Explicó que optar por la vía jurídica solo añadiría mayor tensión a la dinámica política local, lo cual contraviene su objetivo central de articular puentes de diálogo. Subrayó que mantendrá su posición de independencia partidista, al argumentar que un ciudadano sin afiliación política posee mayor margen de maniobra para conciliar las posturas contrapuestas que predominan en el espectro político estatal.

Al analizar el panorama electoral rumbo a 2026 y 2027, Fasci expuso que la entidad se encuentra dividida estructuralmente en tres grandes bloques competitivos: la fuerza oficialista encabezada por Movimiento Ciudadano, la representación federal de Morena y la alianza opositora conformada por el PAN y el PRI. Según su lectura, las tendencias actuales anticipan un empate técnico entre estas fuerzas, lo que inevitablemente derivará en una legislatura fragmentada donde ningún partido ostentará por sí solo la mayoría absoluta requerida para gobernar con fluidez.

En ese sentido, recalcó que si los actores políticos no logran articular coincidencias operativas antes y después de los comicios, el gobierno entrante se enfrentará a las mismas tramas de parálisis administrativa que han obstaculizado la aprobación del Presupuesto de Egresos, la ratificación del titular de la Secretaría de Finanzas y Tesorería General, así como la designación de los mandos en la Fiscalía General de Justicia. Sostuvo que las disputas partidistas han postergado la atención de problemáticas urgentes para la población regiomontana.

Por último, el exsecretario desestimó los señalamientos provenientes de sectores del panismo que lo calificaron como un interlocutor ajeno o presunto enviado de otras agrupaciones políticas. Aseguró que su trayectoria en el servicio público cuenta con el respaldo necesario para actuar con autonomía. Concluyó que las prioridades del estado —tales como la crisis de movilidad urbana, la seguridad pública, la gestión de recursos hídricos, la contaminación ambiental y el ordenamiento territorial— demandan el compromiso de todos los partidos para establecer acuerdos mínimos que garanticen la estabilidad de Nuevo León.

Fuente: Tribuna