Moscú, Rusia.- Maria Zajárova, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, cuestionó este 9 de agosto el silencio del actual gobierno de Japón respecto a la  responsabilidad histórica de Estados Unidos (EU) en los bombardeos atómicos en Hiroshima y Nagasaki ocurridos en agosto de 1945. La funcionaria reflexionó sobre cómo las autoridades niponas llevan años promoviendo la rusofobia y culpando a Moscú de los dilemas geopolíticos del sudeste asiático, cuando todavía hay personas que sufren las secuelas del primer ataque nuclear de la historia.

En sus declaraciones a los medios, la vocera de la cancillería rusa explicó que, en los recientes discursos por el aniversario 81 del trágico suceso, tanto la primera ministra del ejecutivo japonés, Sanae Takaichi, como el alcalde de Hiroshima, Kazumi Matsui, omitieron deliberadamente el papel de EU en los bombardeos y en su lugar retomaron la narrativa rusófoba de los últimos tiempos.

Zajárova aseguró que el comportamiento del gobierno japonés frente a eventos históricos de esta magnitud demuestra falta de claridad política y un enfoque bien marcado en pos de distorsionar la verdad histórica respecto al tema. La portavoz acotó que resulta paradójico tanto la omisión del culpable del sufrimiento del pueblo japonés como la intención de Takaichi de retomar el debate sobre las armas nucleares en medio del convulso panorama geopolítico de estos tiempos.

La vocera del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia hizo énfasis en que nadie respeta a los traidores, incluyendo a los traidores de la historia y de la memoria del pueblo japonés. Con esta afirmación, Zajárova se refirió a la actitud incoherente de Japón ante eventos que marcaron el final de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico.

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¿Por qué hizo esta declaración Zajárova?

Las palabras de la portavoz rusa emergen en medio de un contexto marcado por las tensiones geopolíticas en el Pacífico. De manera particular, Rusia ha desvelado su preocupación por la postura japonesa de retomar una doctrina militarista que desecha por completo la vocación pacifista asumida tras el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945.

El comentario de María Zajárova sobre el silencio japonés toca un tema histórico que ha sido materia de debate académico durante décadas: los bombardeos atómicos de Hiroshima el 6 de agosto de 1945 y Nagasaki el 9 de agosto del mismo año. Estos ataques fueron ejecutados por los Estados Unidos con el propósito de forzar la rendición del imperio japonés y para lanzar una advertencia a las potencias rivales sobre el arma atómica.

¿Cuál es la postura internacional sobre estos eventos?

Los ataques atómicos dejaron como resultado más de 200 mil víctimas entre muertos y heridos, según los registros históricos ampliamente documentados. Las consecuencias a largo plazo incluyeron enfermedades por radiación y daño genético que afectó a generaciones posteriores en ambas ciudades.

Japón ha mantenido un registro documentado de estos eventos a través de museos, memoriales y educación pública sobre los efectos de las armas nucleares. Tokio participa regularmente en conmemoraciones internacionales de los aniversarios de los bombardeos, pero en los últimos años esta postura ha cambiado notablemente hacia el silencio histórico respecto al culpable de la tragedia.

La declaración de Zajárova refleja la estrategia de la diplomacia rusa de utilizar la trascendencia de temas históricos relevantes para respaldar sus posiciones en debates geopolíticos contemporáneos.

Fuente: Tribuna