Washington, Estados Unidos.- La agencia de noticias AP informó este 12 de agosto que el gobierno de Estados Unidos (EU) prevé completar el retiro total de sus fuerzas de Irak para el próximo 30 de septiembre, marcando el fin de una presencia militar que se ha extendido por más de dos décadas desde la invasión de 2003, para derrocar al régimen de Sadam Husein.

Según AP, el acuerdo final se concretó en la reciente reunión que sostuvieron el general Bradley Cooper, jefe del Comando Central de EU, y el primer ministro de Irak, Ali al-Zaidi. De esta la operación de salida representará el término de una intervención prolongada que modificó el panorama geopolítico de Oriente Medio en este primer cuarto del siglo XXI.

Cabe apuntar que el país norteamericano mantuvo bases y personal militar en territorio iraquí durante estos veintitrés años, bajo diversos gobiernos federales y cambios políticos en la región. El retiro planificado para finales de septiembre constituye un hito importante en la política exterior estadounidense hacia Irak.

En este sentido, vale destacar que, en el referido período, las fuerzas estadounidenses han estado entrenando y asistiendo a las tropas iraquíes en operaciones importantes como el enfrentamiento contra el grupo Estado Islámico.

Contenido de Facebook

100064771358274

¿Cuál ha sido el rol de las tropas estadounidenses en Irak?

Desde 2003, la presencia militar norteamericana ha evolucionado significativamente. Inicialmente desempeñó un papel de ocupación, pero posteriormente se transformó paulatinamente en misión de entrenamiento y asesoramiento de las fuerzas de seguridad iraquíes locales.

En la fase más reciente, aproximadamente en los últimos cinco años, los soldados estadounidenses han trabajado principalmente en capacitación de efectivos iraquíes y coordinación de operaciones antiterrorismo contra remanentes de Estado Islámico. Esta transición reflejó el cambio en las prioridades estratégicas de Washington en la región.

¿Qué implicaciones tiene esta salida para Irak?

El retiro completo significará que las fuerzas de seguridad iraquíes deberán asumir la responsabilidad total de la estabilidad y defensa del territorio nacional. Las autoridades de Bagdad han manifestado su capacidad para enfrentar desafíos de seguridad internos sin apoyo militar directo de algún país extranjero.

El cronograma establecido para concluir el 30 de septiembre proporciona un plazo definido para que ambos gobiernos coordinen la transición operativa. Las instalaciones militares estadounidenses en Irak serán transferidas o desmanteladas conforme avance el proceso de retirada durante estos próximos meses.

Esta decisión se produce en un contexto donde múltiples actores regionales mantienen intereses en Irak, incluyendo gobiernos como Irán y Turquía, y también grupos como los kurdos. El vacío que dejará la salida de las fuerzas norteamericanas redefinirá el equilibrio de fuerzas en territorio iraquí.

Fuente: Tribuna