Ciudad de México. — El Centro de Convenciones Churubusco fue sede del Sailor Moon Fest, un espacio donde la comunidad otaku celebró el amor, la cultura del cosplay y el impulso económico del anime en la capital.
En un ambiente familiar y a la vez de confidencialidad entre una comunidad que cada vez gana más espacios en la capital y en el país, se celebró el Sailor Moon Fest en el Centro de Convenciones Churubusco.
Entre decenas de comercios con diversa mercancía, la comunidad otaku de la Ciudad de México asistió a disfrutar de la fraternidad de la que solo el mundo geek es capaz.
Prueba de ello fue la Boda Estelar entre Lura y Johnatan, quienes después de dos años de casados decidieron refrendar su amor en el festival. Emocionada, la feliz novia comentó que desde su infancia Sailor Moon le encanta porque refleja los valores del amor y la amistad:
“Con mi esposo congeniamos porque a él también le gusta el cosplay y el animé. Siempre me ha apoyado”.
Además, Lura presumió que el atuendo que llevaba puesto no era un cosplay propiamente dicho, sino el vestido de novia con el que se casó en su momento, al cual solo le agregó una peluca. Johnatan, caracterizado como Tuxedo Mask, invitó por su parte a todos los interesados en el anime a adentrarse en el mundo del cosplay sin pena.
Los asistentes también disfrutaron de una oferta gastronómica variada con brochetas, ramen y demás comida temática. La industria del anime avanza a pasos firmes y así lo demuestran quienes participan en el sector, como José, comerciante que admite que estas convenciones se han convertido en una excelente oportunidad económica.
Él aconseja que para comenzar en el ramo se debe contactar a los distribuidores oficiales de las marcas por internet, aunque reconoce un obstáculo principal:
“Hay que hacer una inversión económica inicial fuerte”.
Por su parte, Rosy Duran, como se le encuentra en todas sus redes, es una adulta mayor que acudió haciendo cosplay de la Abuelita de Silvestre y Piolín, caracterizada a su vez como Sailor Moon. Para ella nada de esto es una moda pasajera, pues lleva más de 20 años en la disciplina y, además, coincidió con el día de su cumpleaños.
“Quiero invitar a que las mamás acompañen a sus hijos“, comentó, añadiendo que se inició en este ambiente porque en las convenciones de hace años resultaba más barato entrar ‘cosplayado’, como se dice en el argot, que pagar el boleto completo.
Rosy Duran se despidió confesando qué es lo que más le atrae de esta afición: “Es un ambiente en el que todos te tiran buena onda y es algo que te mantiene con muchísimo entusiasmo“. La cosplayer se retiró con una sonrisa y un dato adicional: “Y soy fan de ‘Señorita Cometa’, de cuando la televisión era en blanco y negro”.
Entre Sailors, Kakarotos, Giyū Tomioka, tapioca, Funkos, un intenso calor y el valor de la amistad, la jornada cerró con una importante derrama económica. La expectativa final se la llevó Gerardo Reyero, quien antes de salir al escenario ya tenía a todos en la palma de su mano. Así concluyó el Sailor Moon Day, organizado por el equipo de Anime Fest CDMX.
Fuente: Tribuna
