Washington, Estados Unidos.- El Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) aprobó este 19 de agosto una propuesta de Estados Unidos (EU) para convocar una reunión urgente de los cancilleres del organismo con el objetivo de analizar la situación actual de Nicaragua. La iniciativa fue aprobada por 26 países miembros del ente multilateral; Brasil votó en contra de la convocatoria, mientras que México se abstuvo. El encuentro entre los ministros de Relaciones Exteriores aún no tiene fecha confirmada, pero se hará con el objetivo de debatir y condenar el supuesto plan del presidente nicaragüense Daniel Ortega de suprimir las elecciones en el país centroamericano.

El 19 de julio, durante el acto por el aniversario 47 de la Revolución Sandinista, Daniel Ortega amenazó con eliminar las elecciones. En ese entonces y de acuerdo con el Consejo Permanente de la OEA, las autoridades de Nicaragua encabezadas por Ortega y su esposa, Rosario Murillo, presuntamente habrían impartido instrucciones directas para aprobar en el Congreso de Managua esta medida que eliminaría el derecho al voto en el país centroamericano.

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¿Cuál es el alcance que tendría la decisión nicaragüense?

La cancelación permanente de las elecciones representaría un cambio constitucional sin precedentes en la región. Nicaragua eliminaría de facto los procesos electorales que han caracterizado la vida política centroamericana durante décadas, incluso en periodos de marcado autoritarismo. Esta medida sepultaría la democracia nicaragüense y consolidaría el control político total del régimen actual sobre las instituciones del Estado.

El régimen de Managua ha enfrentado críticas internacionales por el encarcelamiento de opositores políticos, periodistas y activistas de derechos humanos durante los últimos años. La presunta decisión de suprimir las elecciones escalará las tensiones políticas internas y la confrontación con la comunidad internacional.

¿Cómo respondieron los países latinoamericanos?

México registró su abstención en la votación de la OEA, postura que refleja una posición distinta a la de otros gobiernos de la región y una coherencia con los principios de no intervención en los asuntos internos de otros Estados. Brasil votó en contra de la convocatoria a la cumbre de cancilleres, manteniéndose al margen de una condena regional directa.

Los 26 países que apoyaron la convocatoria reconocieron la posible aplicación de la medida como una amenaza sistemática a la democracia en América Latina. La cumbre de cancilleres será el siguiente mecanismo diplomático para articular una respuesta coordinada ante los cambios institucionales que planea ejecutar el régimen en Managua antes del 1 de septiembre.

La reunión de diplomáticos permitirá a los gobiernos miembros de la OEA discutir opciones de respuesta regional, sanciones o medidas de presión política contra Nicaragua. Los detalles sobre la fecha exacta y sede de la cumbre de cancilleres serán comunicados por la Secretaría General de la organización en los próximos días.

Fuente: Tribuna