Ciudad de México.- La estación Auditorio de la Línea 7 incorpora una nueva pieza de arte público concebida para cambiar con el movimiento del espectador. Este jueves fue develada ‘Apoteosis’, obra del artista mexicano Federico Kampf que transforma su imagen conforme los usuarios avanzan frente a ella.

La instalación reúne seis murales ensamblados y más de 12 mil piezas de acrílico pintadas por ambos lados. Su disposición permite observar tres composiciones distintas según el ángulo, de modo que la obra no se presenta como una imagen fija: necesita del desplazamiento para revelarse.

Kampf señaló que el montaje tomó 34 días. Aunque la pieza ocupa alrededor de 250 metros cuadrados, sus tres lecturas visuales alcanzan en conjunto una superficie equivalente a 750 metros cuadrados. Su escala llama la atención, pero el elemento más interesante está en el recurso óptico que rompe con la contemplación frontal y obliga a mirar desde distintos puntos.

 

Durante la inauguración, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, recibió un certificado de validación de las dimensiones de la obra, con el que inició el proceso para buscar su reconocimiento por Guinness World Records como el mural holográfico más grande del mundo. El récord todavía no ha sido otorgado.

La presentación ocurre además a pocos días de que el Metro de la Ciudad de México cumpla 57 años, el próximo 4 de septiembre. Adrián Rubalcava, director general del Sistema de Transporte Colectivo, calificó la intervención como uno de los primeros regalos por el aniversario de una red que comenzó operaciones en 1969.
 ‘Apoteosis’ forma parte de la renovación de Metro Auditorio, pero su interés va más allá de embellecer una estación. La pieza introduce una experiencia visual en un espacio definido por el tránsito continuo y se suma a la larga relación del Metro capitalino con el arte integrado a la vida cotidiana.

Su mayor acierto está precisamente ahí: no exige detenerse frente a ella. La obra aprovecha el ritmo natural de la estación y se transforma mientras el pasajero camina, cambia de perspectiva y continúa su recorrido. En una ciudad acostumbrada a mirar de paso, ‘Apoteosis’ convierte el movimiento en una forma de contemplación.

 

Fuente: Tribuna