Monterrey, Nuevo León. — La bancada del partido Movimiento Ciudadano en el Congreso del Estado de Nuevo León formalizó la propuesta para que el diputado Mario Salinas asuma la presidencia de la Mesa Directiva de la LXVII Legislatura durante el tercer año de ejercicios constitucionales. A través de un oficio entregado a la Comisión de Coordinación y Régimen Interno (COCRI), la representación parlamentaria del partido naranja solicitó que se considere la perfilación de Salinas para encabezar los trabajos del Poder Legislativo estatal. Sin embargo, la iniciativa provocó un inmediato debate político entre las distintas fuerzas parlamentarias, toda vez que representantes del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y del Movimiento Reunificación Nacional (Morena) cuestionaron el alcance legal de la postura y señalaron que cualquier definición deberá estar supeditada a los acuerdos mayoritarios que se alcancen al interior del órgano de gobierno interno.
Fundamentando la postura de la bancada promovente, la coordinadora de los diputados de Movimiento Ciudadano, Sandra Pámanes, sostuvo que la solicitud se encuentra plenamente respaldada por el marco normativo de la soberanía local, en específico por lo estipulado en el artículo 52 de la Ley Orgánica del Poder Legislativo del Estado de Nuevo León. La legisladora explicó que dicho precepto jurídico contempla la rotación en la conducción de la Mesa Directiva de manera proporcional a la representación de cada uno de los grupos legislativos, atendiendo además los criterios de alternancia de género. Pámanes argumentó que, al consolidarse como la tercera fuerza política en el recinto parlamentario con una bancada integrada por nueve diputados, Movimiento Ciudadano cuenta con el derecho institucional de ostentar la titularidad del Congreso estatal para el periodo venidero.
Al ser cuestionado sobre la viabilidad de la propuesta, el diputado Mario Salinas afirmó que, en caso de concretarse su eventual designación al frente del órgano de dirección, impulsará un ejercicio parlamentario caracterizado por la pluralidad, la institucionalidad y la neutralidad política. El legislador manifestó que su compromiso radicaría en dirigir los trabajos de la Mesa Directiva al margen de intereses o sesgos de carácter partidista, facilitando las condiciones para que las 42 diputadas y diputados que integran la legislatura puedan desarrollar sus labores legislativas de manera coordinada. Salinas enfatizó que el objetivo primordial del Poder Legislativo debe ser el desahogo de la agenda de reformas pendientes y la atención oportuna a las problemáticas prioritarias que aquejan a la ciudadanía de la entidad.
Por su parte, la bancada del Partido Revolucionario Institucional fijó una postura de rechazo ante la interpretación normativa presentada por el grupo naranja. La diputada priista Lorena de la Garza rechazó que a Movimiento Ciudadano le corresponda la presidencia de manera automática o por prelación estricta debido a su volumen de representación. De la Garza sostuvo que no asiste la razón jurídica al argumento planteado por la bancada promovente, señalando que la titularidad del tercer año legislativo no responde a un automatismo de género ni a la cantidad de legisladores de una bancada, sino a un acuerdo formal que debe ser votado y dictaminado soberanamente por la COCRI. La congresista adelantó que esperará el desarrollo de la sesión del órgano interno para evaluar los apoyos con los que cuenta la propuesta, aunque consideró que la misma carece de procedencia legal.
En una tónica similar, la representación del partido Morena puso en duda que la bancada de Movimiento Ciudadano disponga de la mayoría de votos requerida para concretar la designación de Mario Salinas. La diputada Berenice Martínez recordó que el reglamento interior del Congreso especifica con claridad que el nombramiento de la Mesa Directiva debe ser avalado por la mayoría de los integrantes de la COCRI, condición que actualmente no se encuentra garantizada para el grupo naranja. Martínez cuestionó si existen negociaciones previas entre Movimiento Ciudadano y las bancadas del PRI o del Partido Acción Nacional (PAN), al tiempo que manifestó el rechazo firme de su grupo parlamentario a que la dirección del Congreso vuelva a ser ocupada por legisladores pertenecientes a los bloques tradicionales del PRI, PAN o PRD.
Ante la marcada distribución de curules y la ausencia de una mayoría absoluta o calificada por parte de una sola fuerza política, la legisladora de Morena enfatizó la necesidad de abrir una mesa de negociación incluyente que incorpore a la totalidad de las representaciones parlamentarias. Martínez enfatizó que el nuevo periodo exige un diálogo transversal que rompa con la inercia de repartos anteriores y garantice la participación de todas las bancadas en la construcción de los consensos necesarios para la integración de la Mesa Directiva. De esta forma, el arranque del tercer año legislativo en el Congreso de Nuevo León se perfila en medio de un complejo escenario de cabildeo político donde la aprobación de la presidencia dependerá de la capacidad de los partidos para alcanzar acuerdos en la COCRI.
Fuente: Tribuna
