Monterrey, Nuevo León. — El Gobierno del Estado de Nuevo León dio a conocer el interés por parte de corporaciones e inversionistas extranjeros para incursionar en la extracción de gas no convencional mediante la técnica de fracturación hidráulica, conocida como fracking, dentro del territorio estatal. De acuerdo con lo informado por el gobernador Samuel García Sepúlveda en conferencia de prensa, el interés de diversas firmas internacionales cobró fuerza luego de que la administración federal abriera la posibilidad de desarrollar proyectos piloto de exploración en yacimientos estratégicos del norte del país.

El mandatario estatal explicó que la proyección internacional obtenida por la entidad durante la reciente celebración de la Copa del Mundo de la FIFA funcionó como una plataforma de contacto con diplomáticos, embajadores y representantes gubernamentales de diversas naciones. A través de estos intercambios, delegaciones de países como Arabia Saudita —en el ámbito del petróleo y gas— y representantes de la industria energética del estado de Texas, Estados Unidos, manifestaron sus intenciones de explorar las capacidades de la región, particularmente en lo que respecta al aprovechamiento de reservas de gas shale. Sin embargo, las autoridades puntualizaron que hasta el momento no existen acuerdos definitivos formalizados con las compañías interesadas.

Al ser cuestionado sobre las posturas de grupos ambientalistas y el impacto ecológico potencial derivado del uso de la fracturación hidráulica en el subsuelo regiomontano, el titular del Ejecutivo estatal enfatizó que la regulación, supervisión y autorización de las actividades hidrocarburíferas corresponden de manera exclusiva al ámbito de competencia del Gobierno federal. García Sepúlveda aclaró que la administración estatal carece de jurisdicción para opinar o emitir resoluciones vinculantes sobre los permisos de explotación, y que su papel se limita a dar seguimiento a las inversiones generales que pudieran concretarse en materia de desarrollo económico.

Por su parte, la política energética trazada a nivel nacional por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo contempla avanzar en la implementación de pruebas piloto para evaluar la viabilidad técnica y financiera de las zonas con potencial hidrocarburífero no convencional. Dentro de estas áreas prioritarias se encuentra la cuenca Sabinas-Burro-Picachos, cuyo perímetro geográfico abarca porciones del territorio de Nuevo León. La estrategia federal busca determinar la factibilidad de reducir la dependencia de las importaciones de gas natural provenientes de Estados Unidos, condicionando la utilización de la técnica de fracking al empleo exclusivo de agua salada proveniente del subsuelo para mitigar el impacto en las fuentes de agua dulce.

A la par de los señalamientos sobre hidrocarburos, el Gobierno estatal reafirmó su compromiso con el desarrollo de proyectos energéticos sustentables que sí entran en el marco de sus atribuciones de promoción económica. Acompañado por el subsecretario de Inversión e Innovación, Emmanuel Loo, el gobernador destacó que se están impulsando esquemas mixtos enfocados en energías renovables, con un énfasis particular en la zona oriente de la entidad, donde se aprovecha el potencial eólico de la región, así como la instalación de parques fotovoltaicos para la generación de energía solar.

Con este escenario, la entidad se posiciona en el centro del debate energético nacional, ponderando por un lado el interés económico derivado de la posible explotación de gas no convencional en las reservas del subsuelo y, por otro, la transición progresiva hacia esquemas de generación limpia. El desarrollo de las pruebas piloto por parte de las autoridades federales y la eventual consolidación de inversiones privadas determinarán la viabilidad financiera y ambiental de la cuenca Sabinas-Burro-Picachos en el mediano plazo.

Fuente: Tribuna