Monterrey, Nuevo León. — El gobernador del estado, Samuel Alejandro García Sepúlveda, junto con la titular de la oficina AMAR a Nuevo León y presidenta honoraria de la institución, Mariana Rodríguez Cantú, encabezaron la ceremonia del Informe de Actividades y relevo directivo de la Cruz Roja Mexicana Delegación Nuevo León. El evento, desarrollado en las instalaciones del Museo de Arte Contemporáneo (MARCO) en la ciudad de Monterrey, sirvió como escenario para refrendar el apoyo gubernamental a las operaciones del organismo de auxilio, así como para atestiguar la transición en la dirección de la delegación estatal.
Durante su intervención ante los integrantes del patronato, socorristas e invitados especiales, el Ejecutivo estatal enfatizó la importancia de mantener una alianza estratégica con los cuerpos de emergencia que operan en la entidad. García Sepúlveda señaló que la benemérita institución funciona como un pilar fundamental y complementario en la prestación de servicios públicos de salud y traslado en ambulancia. El gobernador ratificó el compromiso de su administración para continuar canalizando recursos públicos que garanticen la operatividad del organismo en los distintos municipios donde mantiene presencia.
Como parte de los anuncios económicos abordados en la sesión, el mandatario detalló la evolución del presupuesto estatal asignado a la corporación. Explicó que mientras en administraciones anteriores la partida presupuestal destinada a la Cruz Roja se ubicaba en torno a los 30 millones de pesos, al inicio de la actual gestión se estableció un presupuesto base de 50 millones de pesos anuales. Este monto cuenta con una cláusula de ajuste inflacionario automatizado, lo que permitió que para el ejercicio fiscal 2026 la aportación gubernamental alcanzara la cifra de 53 millones de pesos destinados a la infraestructura y equipamiento de la benemérita institución.

Refrenda Gobierno de Nuevo León respaldo financiero e institucional a la Cruz Roja Mexicana
La titular de AMAR a Nuevo León, Mariana Rodríguez Cantú, ofreció un mensaje enfocado en la labor humanitaria que realiza el personal operativo y voluntario. En su discurso, Rodríguez destacó que en el transcurso de los últimos doce meses la institución brindó más de 24 mil servicios de atención médica prehospitalaria y traslados de emergencia en ambulancia. La funcionaria subrayó que el fortalecimiento de la Cruz Roja representa una responsabilidad compartida entre el sector público y la sociedad civil, orientada a consolidar una cultura de solidaridad y asistencia comunitaria para las futuras generaciones en el estado.
La ceremonia incluyó la entrega formal de un reconocimiento a Carlos Fernández Sepúlveda, quien concluyó su periodo como delegado estatal y presidente del Consejo de Directores de la corporación en Nuevo León. Al rendir el informe correspondiente a su gestión iniciada en 2020, Fernández Sepúlveda informó que a lo largo de su administración se brindaron más de 140 mil atenciones médicas e intervenciones de emergencia. Asimismo, precisó que actualmente el organismo cuenta con una flotilla activa de 59 unidades vehiculares y mantiene bases operativas estratégicas distribuidas en los municipios de Monterrey, Allende, General Terán, Montemorelos, Linares y Sabinas Hidalgo.
En la parte final del protocolo institucional, el presidente nacional de la Cruz Roja Mexicana, Eduardo de Agüero Le Duc, tomó la protesta de ley a Alfonso Barragán Rodríguez, quien asumió oficialmente la titularidad de la delegación estatal y la presidencia del Consejo de Directores. El nuevo delegado asume la responsabilidad de dirigir los esfuerzos de la institución en la entidad, dando continuidad a los planes de expansión operativa y mantenimiento de los servicios de urgencia en la región metropolitana y la zona rural.
La presencia de la Cruz Roja en territorio neoleonés cuenta con antecedentes históricos que se remontan a septiembre de 1909, cuando brigadas de auxilio brindaron ayuda humanitaria a la población tras la inundación provocada por una histórica tromba en Monterrey. Este antecedente impulsó su reconocimiento oficial por decreto presidencial en 1910, formalizando finalmente sus operaciones constitutivas y permanentes en el estado de Nuevo León en 1937.
Fuente: Tribuna
