Washington D. C., Estados Unidos.- Estados Unidos y Canadá no lograron concretar un acuerdo comercial para evitar la entrada en vigor de nuevos aranceles del 50 por ciento sobre productos canadienses. La medida comenzó a aplicarse tras vencer el plazo de negociación, mientras ambos gobiernos intercambiaron acusaciones sobre el fracaso de las conversaciones que se prolongaron durante varios días.

¿Por qué fracasó el acuerdo comercial?

El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, afirmó que Canadá rechazó formalizar el pacto bajo los términos alcanzados previamente. Según el funcionario, Washington había ofrecido reducciones arancelarias en sectores como el acero y el aluminio, pero la delegación canadiense presentó nuevas exigencias que rompieron el equilibrio de las negociaciones.

“Canadá declinó finalizar el acuerdo comercial bajo los términos alcanzados a comienzos de esta semana”, declaró Greer, quien sostuvo que Estados Unidos había puesto sobre la mesa “el mejor trato” entre sus principales socios exportadores.

¿Qué respondió el gobierno de Canadá?

El principal negociador canadiense, Dominic LeBlanc, confirmó que no fue posible cerrar el acuerdo antes de la medianoche, momento en que los nuevos gravámenes comenzaron a aplicarse. Posteriormente, el primer ministro Mark Carney calificó las modificaciones de última hora propuestas por Washington como “injustas” y “antieconómicas”.

Carney anunció que Canadá responderá con medidas equivalentes y aseguró que su gobierno igualará “dólar por dólar” los aranceles impuestos por Estados Unidos, aunque no detalló de inmediato cuáles serán los productos afectados por la represalia comercial.

¿Qué temas impidieron un entendimiento?

Las diferencias se concentraron en asuntos de propiedad intelectual, estándares laborales, acceso a mercados estratégicos y subsidios agrícolas. Canadá buscó preservar mecanismos de protección para sectores considerados sensibles, mientras que Estados Unidos impulsó una mayor apertura comercial y menos restricciones para sus exportaciones.

Durante semanas, ambas delegaciones revisaron distintas propuestas, pero no consiguieron un consenso que satisficiera a los dos gobiernos. Las discrepancias en torno a la industria automotriz, el acero y el aluminio también pesaron en la ruptura del diálogo.

 

Fuente: Tribuna