Ciudad de México.- La alcaldía Iztacalco vive un auge sin precedentes como la auténtica capital del entretenimiento y turismo de espectáculos de la Ciudad de México. La consolidación de la Magdalena Mixiuhca, con el Autódromo Hermanos Rodríguez, el Estadio GNP Seguros y el Palacio de los Deportes, atrae a millones de asistentes a la Fórmula 1 y a festivales de talla internacional como el Corona Capital y el Vive Latino.
Y aunque en un concierto con una derrama económica de 2,000 millones de pesos para la capital, a Iztacalco no le toca una ‘tajada’ directamente, su beneficio económico se ve reflejado en el consumo en comercios locales, hoteles, comercios, estacionamientos y tienditas de la zona que retienen el efectivo directo que gastan los asistentes.
Esta inmensa derrama económica, sumada a la fuerza industrial de la colonia Granjas México y la plusvalía de zonas como la Agrícola Oriental, dota a la demarcación de un peso financiero decisivo que se traduce en capital político, al grado de ser elegida para albergar la primera utopía fuera de Iztapalapa.
Caminos de paz: la apuesta urbana por la seguridad
Sin embargo, este dinamismo contrasta con la percepción de inseguridad que reportan sus habitantes. El robo de autos y de autopartes golpea a colonias como Pantitlán, Juventino Rosas y las secciones de la Ramos Millán; la alcaldesa Lourdes Paz busca contener el problema desde el margen institucional de la demarcación.
Al carecer de mando operativo sobre la policía capitalina, la administración local apuesta con fuerza por el programa ‘Caminos de Paz‘. La intervención integral de 80 kilómetros de vialidades en 73 caminos y la instalación de más de 3,000 luminarias en 750 cruceros funcionan como una estrategia de prevención disuasiva y de mejoramiento de la imagen pública. Con esta red, se busca blindar los entornos por donde transitan los transeúntes del gran motor del entretenimiento capitalino.
Fuente: Tribuna
