Tijuana, México.- Autoridades en Tijuana localizaron el cadáver de una ballena de 12 metros en aguas de la costa de Baja California. El hallazgo ocurrió durante la noche del lunes 24 de agosto, lo que impidió iniciar de inmediato las maniobras de retiro del animal. El avanzado estado de descomposición del cetáceo descartó la realización de una investigación profunda sobre las causas de su muerte.
El equipo de respuesta comenzó las operaciones de extracción a la mañana del martes, después de que los primeros avistamientos reportaran la presencia del animal en la zona costera. Las condiciones de oscuridad nocturna complicaron las tareas iniciales de ubicación y evaluación del cadáver. Personal especializado se trasladó al sitio para coordinar los trabajos de remoción.
¿Cuál fue el motivo del descarte de investigación?
La investigación sobre las causas de muerte fue descartada debido al estado de putrefacción avanzada del animal. Cuando el cuerpo del cetáceo lleva tiempo expuesto a condiciones marinas, los tejidos se descomponen de manera que imposibilita la obtención de muestras viables. En este caso, el deterioro del cadáver era tal que los especialistas determinaron que no era posible recopilar evidencia útil para un análisis forense.
Diana Morán Reyes, reportera que cubrió el caso, confirmó que las autoridades evaluaron la viabilidad de estudiar al animal antes de proceder con el retiro. El dictamen indicó que la descomposición avanzada hacía inútiles los esfuerzos de investigación necropsia. Los protocolos de respuesta ante hallazgos de fauna marina establecen que, cuando no es posible determinar causa de muerte, se procede directamente con la extracción y disposición del cadáver.
¿Cómo se llevó a cabo el retiro del cetáceo?
Las maniobras de retiro se ejecutaron en la mañana del martes, aproximadamente 12 horas después del avistamiento nocturno inicial. El equipo de trabajo utilizó equipos especializados para remover el cuerpo de 12 metros del área costera. La coordinación entre dependencias locales permitió completar la operación en un plazo relativamente breve.
El procedimiento incluyó la movilización de personal técnico y maquinaria pesada hacia la zona del hallazgo. Los trabajadores debieron considerar factores como las condiciones del oleaje y la accesibilidad de la orilla para posicionar correctamente los equipos de extracción. Una vez removido, el cadáver fue trasladado a un sitio designado para su disposición final según los protocolos ambientales aplicables.
El hallazgo de ballenas muertas en aguas de Baja California ocurre de manera esporádica. Cuando se reportan estos eventos, las autoridades costeras activan sus protocolos de respuesta para minimizar impactos ambientales y sanitarios. El caso de Tijuana se suma a los registros de fauna marina que ha enfrentado la región en los últimos años.
Fuente: Tribuna
