Monterrey, Nuevo León.- La memoria del fútbol regiomontano volvió a colocarse bajo los reflectores tras las declaraciones de Ricardo Ferretti. En el marco de un debate sobre los cruces de banquillo y los movimientos históricos en la Liga MX, el director técnico brasileño admitió abiertamente que, tras concluir su ciclo con los Tigres de la UANL en 2021, contempló de manera concreta la posibilidad de asumir la dirección técnica del Club de Fútbol Monterrey. La motivación detrás de aquella postura, según relató el propio estratega, no radicaba en un distanciamiento con el entorno deportivo o social de la institución auriazul, sino en un interés directo por cobrar revancha frente a la cúpula directiva que determinó su no renovación.

El tema emergió durante una mesa de análisis televisivo en la que se abordaba el simbolismo y el impacto que representa la designación de técnicos identificados con una institución al frente del acérrimo rival, tomando como referencia paralela la trayectoria de Víctor Manuel Vucetich en la Sultana del Norte. Al plantearse la hipótesis de un recorrido inverso, Ferretti no eludió el cuestionamiento y detalló el contexto emocional y profesional que experimentó en aquel periodo de transición.

“Yo quería ir a Rayados por un desquite con la directiva, no con la afición, no con los jugadores, contra la directiva”, expresó puntualmente el estratega, enfatizando la delimitación de su inconformidad hacia quienes tomaron las decisiones ejecutivas al cierre de su ciclo contractual.

El cierre de una era dorada y las tensiones institucionales

La ruptura entre Ferretti y la directiva de Tigres en mayo de 2021 marcó la conclusión del periodo más laureado en la historia del conjunto de San Nicolás de los Garza. A lo largo de 11 años consecutivos en su tercera etapa al mando —iniciada en 2010—, el cuerpo técnico encabezado por el brasileño consolidó una estructura competitiva que redituó en la obtención de cinco campeonatos de Liga MX (Apertura 2011, Apertura 2015, Apertura 2016, Apertura 2017 y Clausura 2019), una Copa MX, tres títulos de Campeón de Campeones, una Liga de Campeones de la Concacaf y una edición de Campeones Cup, además del histórico subcampeonato en la Copa Mundial de Clubes de la FIFA.

Pese a ese palmarés, las negociaciones para extender el vínculo contractual se desgastaron durante el torneo Guard1anes Clausura 2021. La falta de acuerdos, sumada al cambio en la estructura directiva y la planeación institucional del club, derivó en una salida anunciada antes del término de la competencia, generando un clima de tensión que no pasó desapercibido en el entorno del fútbol mexicano.

Ferretti dejó en claro que la forma en que se gestionó su relevo en la dirección técnica generó un malestar estrictamente profesional. Por ello, la alternativa de cruzarse de vereda en la misma plaza y encabezar el proyecto deportivo del Monterrey representaba, en su visión de aquel momento, una oportunidad deportiva para responder en el terreno de juego a las decisiones tomadas en los despachos felinos.

Antecedentes y vínculos con la plaza regiomontana

El interés de Ferretti por la institución albiazul no constituyó un episodio aislado dentro de sus declaraciones públicas. Con anterioridad, en marzo de 2025, el propio entrenador había manifestado que el Monterrey era uno de los pocos proyectos que podrían motivar su retorno activo a la dirección técnica, destacando el potencial de la plantilla, la infraestructura del club y la exigencia de su masa social.

La relación de Ferretti con el Monterrey guarda un antecedente como futbolista profesional. A finales de la década de 1980, tras su paso por Atlas y Pumas, el entonces mediocampista ofensivo defendió la camiseta de los Rayados durante la temporada 1986-1987, periodo en el que disputó compromisos oficiales en el desaparecido Estadio Tecnológico antes de continuar su trayectoria en el Toluca.

La vigencia de una rivalidad deportiva

Las revelaciones del timonel brasileño ilustran la complejidad de las relaciones laborales en el fútbol de alto rendimiento y reavivan la discusión sobre las lealtades deportivas en una de las plazas futbolísticas más intensas del continente. Aunque la llegada de Ferretti a las filas del conjunto albiazul nunca llegó a formalizarse en un contrato, el testimonio documenta las implicaciones directivas y humanas que rodearon el final de una de las gestiones más prolongadas del balompié contemporáneo.

Al reiterar que su eventual paso a Rayados no buscaba transgredir el respeto hacia los jugadores que dirigió ni hacia los aficionados auriazules, Ferretti situó sus intenciones en el plano de la competencia deportiva y los desacuerdos corporativos, dejando asentado un capítulo inédito dentro de la narrativa del Clásico Regio.

Fuente: Tribuna