Monterrey, Nuevo León.- Hace unas semanas, querido lector que milita con la causa futbolística de los Tigres de la Universidad de Nuevo León, le comentamos que había que hacerse a la idea de que este semestre era de transición y que, si bien en el fútbol mexicano nada está escrito, iba a ser complicado que el equipo fuera un serio contendiente al título e inclusive que viera como un reto complejo el calificar a la liguilla. Tras algunas bocanadas de oxígeno en Leagues Cup y ante Atlante, simplemente se confirma. Tigres hoy está muy lejos de ser esa potencia de la liga a la que está acostumbrado a ser.

Tigres de la UANL no logró aprovechar su condición de local y terminó dividiendo unidades al empatar 1-1 frente al Necaxa en la cancha del Estadio Universitario, en compromiso correspondiente a la Jornada 7 del Torneo Apertura 2026. Con este resultado, el cuadro felino llegará a la cita más importante del semestre, el Clásico Regio, envuelto en cuestionamientos sobre su funcionamiento colectivo y con una cosecha magra en la tabla general.

El planteamiento inicial de los universitarios evidenció complicaciones desde los primeros minutos ante un cuadro hidrocálido ordenado y disciplinado en sus líneas defensivas. Ante la falta de profundidad y claridad en el medio campo, Víctor Manuel Vucetich optó por ajustar sus piezas antes del descanso. Al minuto 35 se registró el ingreso de Mauro Lainez, marcando la primera ocasión en que coincidió formalmente dentro del terreno de juego con su hermano Diego Lainez en un encuentro de carácter oficial en la Liga MX.

La anotación de la igualada llegó al minuto 40 por conducto del atacante uruguayo Rodrigo ‘Búfalo’ Aguirre, quien había recibido rechiflas por parte del público al anunciarse las alineaciones en el sonido local. Aguirre capitalizó una aproximación en el área rival para emparejar los cartones, transformando el ambiente de tensión en una ovación momentánea. Antes de que concluyera la primera parte, Diego Lainez probó suerte con un potente disparo de pierna zurda desde la media distancia, pero el guardameta necaxista Luis Jiménez controló el envío sin conceder rebote.

Durante el complemento, el ritmo del encuentro decayó. Pese a que Tigres intentó volcar sus líneas hacia el frente y circular el esférico por ambos costados, la zaga del Necaxa cerró los espacios e impidió llegadas de verdadero peligro. Las modificaciones felinas no consiguieron abrir el cerrojo visitante y el marcador ya no se movió.

El balance de Tigres es tan tormentoso como la pasada noche en la metrópoli regia; tras siete jornadas completadas, se sitúa en seis puntos de 21 posibles, producto de una solitaria victoria (2-0 ante Atlante en la fecha cinco), tres empates y tres derrotas. El cuadro nicolaíta enfrentará ahora una semana de máxima presión previa a medirse a los Rayados de Monterrey el próximo 12 de septiembre, en una edición del derbi regiomontano que medirá su capacidad de reacción inmediata ante un rival que, además de la carga emocional implícita en un clásico, es y se sabe superior y que llegue, quizás, con la motivación a tope en caso de ganar el título de Leagues Cup. A veces toca aguantar épocas de escasez, y la hinchada felina deberá entenderlo.

Fuente: Tribuna