Ciudad de México.- A un año de la explosión de una pipa con 49 mil litros de gas LP en el Puente de La Concordia, que dejó 32 muertos y 90 heridos en Iztapalapa, la tragedia impulsó cambios en el Reglamento de Tránsito, decenas de operativos y más de 700 infracciones. Sin embargo, el peligro persiste: Las unidades de carga continúan circulando a exceso de velocidad en una curva que mantiene deficiencias de señalización, baches y daños en su infraestructura.

El siniestro abrió investigaciones de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJ-CDMX) que atribuyeron la causa al exceso de velocidad y descartaron fallas en el pavimento. El Gobierno de la Ciudad de México modificó las leyes de tránsito, reduciendo el límite a 30 km/h para el transporte de sustancias peligrosas, restringiendo su circulación nocturna de 22:00 a 05:00 horas e imponiendo un tope de carga de 40 mil litros.

Fiscalización e imprudencia en la curva

Para garantizar el cumplimiento de las normas, la Secretaría de Seguridad Ciudadana ha desplegado más de 40 operativos en accesos carreteros, acumulando más de 700 infracciones a unidades de carga. Las autoridades informaron la firma de 156 acuerdos reparatorios por un monto superior a 471 millones de pesos, cubriendo casi la totalidad de los expedientes de las víctimas mortales. La Agencia de Seguridad y Energía mantiene bajo investigación a la transportadora Silza por omisiones importantes.

En el sitio de la tragedia, vecinos y comerciantes advierten que el peligro sigue latente. Diversas pipas superan los límites de velocidad y realizan maniobras de riesgo en la curva del distribuidor vial, una infraestructura que sigue sin ser rehabilitada.

  • 8 de cada 10 pipas violan el reglamento al no usar cinturón e ir a exceso de velocidad en CDMX.

Fuente: Tribuna