Ciudad de México.- La Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) ha colocado a México ante un punto de inflexión en su infraestructura digital al poner en marcha la licitación para su primer proceso enfocado en redes de radiocomunicaciones inteligentes y 5G industrial.

El regulador pondrá a la venta pequeños pedazos de frecuencias de radio, hasta 40 MHz en total, repartidos en 60 zonas industriales del país, para que las empresas armen sus propias redes privadas.

Como guía preliminar, la autoridad calculó que el costo de estas frecuencias cambiará según la zona: por ejemplo, la más cara está en el corredor entre la Ciudad de México y el Estado de México (la Región Industrial 08, que incluye alcaldías como Azcapotzalco y Miguel Hidalgo, y municipios como Naucalpan), donde se estima una referencia económica de hasta 1 millón 439,720 pesos.

Este nuevo modelo busca superar siete años de retrasos y cancelaciones en el gobierno, permitiendo que las empresas que compren estas frecuencias también puedan revender o rentar internet de alta velocidad a otros negocios dentro de los mismos parques industriales, convirtiéndolos en complejos modernos y completamente digitales.

El impulso de estas redes especializadas responde a una larga exigencia de analistas y expertos del sector, quienes coinciden en que México llegó tarde a la ventana tecnológica del 5G y no ha logrado concretar una subasta plenamente competitiva.

En un contexto donde el país busca capitalizar las oportunidades del nearshoring y la relocalización de empresas, la carencia de redes robustas representa un freno para la competitividad.

Conectividad industrial y equilibrio, los retos

El desarrollo de este proceso ha estado marcado por un complicado proceso a lo largo de 2026, transitando desde la incertidumbre inicial generada tras la desaparición del IFT hasta la consolidación de las prebases bajo la batuta de la CRT.

Tras una consulta pública que cerró formalmente en julio con la participación de más de 170 actores de la industria, el regulador estructuró un esquema flexible que permite a los interesados postularse por regiones industriales o definir sus propios polígonos de cobertura.

Para evitar la concentración de mercado, la CRT determinó excluir temporalmente de esta primera subasta industrial a operadores con más del 20 por ciento de tenencia espectral en bandas IMT previas, como Telcel y AT&T, respaldándose en la Comisión Nacional Antimonopolio.

Con un calendario que apunta a cerrar el año con la entrega de concesiones , el gran reto para el regulador será demostrar que puede equilibrar la necesidad de digitalizar la industria con costos accesibles y la confianza que los operadores exigen para invertir.

Fuente: Tribuna