Monterrey, Nuevo León. – Tras una jornada marcada por la protesta de comerciantes informales en la zona centro de la ciudad, el secretario del Ayuntamiento de Monterrey, César Garza, advirtió que ni las organizaciones privadas, como el Centro Cívitas, ni los propios vendedores pueden estar por encima del interés público y del bienestar general de la ciudadanía. Bajo esta premisa, el gobierno municipal dio inicio el lunes a las labores operativas para el retiro de un total de veinte módulos y kioscos que se encontraban en desuso y convertidos en puntos de acumulación de basura y desecho de equipamiento urbano en la Alameda Mariano Escobedo.

Las estructuras retiradas, ubicadas en uno de los espacios públicos más emblemáticos del municipio, representaban además un problema latente de seguridad y salubridad, toda vez que, al carecer de actividad comercial y mantenimiento, operaban como refugio para personas en situación de calle y consumidores de sustancias prohibidas, obstruyendo el libre tránsito de los ciudadanos que cruzan o visitan el lugar.

La intervención municipal se detonó luego de que un grupo de vendedores protestara en las inmediaciones del palacio municipal y zonas aledañas, manifestando su inconformidad ante el supuesto interés del Centro Cívitas por asumir el control de diversos puestos comerciales dentro de la misma zona recreativa. Ante esta situación, las autoridades locales abrieron canales de diálogo directo para escuchar las demandas de los manifestantes y buscar una salida institucional al conflicto.

Durante las negociaciones, el funcionario municipal dejó en claro que la instrucción girada por el alcalde Adrián de la Garza se centra en mantener una política de puertas abiertas, privilegiando la escucha activa de todas las partes involucradas para lograr un equilibrio que beneficie a la comunidad sin afectar la legalidad. Como resultado de estas mesas de trabajo, se pactó que, además de los veinte kioscos desmantelados, se reservarán un total de catorce módulos regularizados. Estos espacios estarán destinados a ordenar la actividad de boleros, así como de comerciantes dedicados a la venta de alimentos ligeros, snacks, artículos florales y artesanías locales.

César Garza puntualizó que aquellos comerciantes que logren operar estos módulos regularizados tendrán la obligación legal y administrativa de cumplir con el pago de las contribuciones correspondientes al erario municipal, así como de firmar sus respectivos contratos para el suministro de energía eléctrica ante las instancias competentes, garantizando con ello la transparencia y el orden fiscal en la zona.

Los representantes de los manifestantes informaron que agrupan a seis de los antiguos ocupantes de dichos espacios, por lo que, tras conocer los términos del acuerdo y la inclusión directa de su representación dentro de los catorce módulos que subsistirán en la Alameda, decidieron retirarse conformes con la resolución adoptada por la administración municipal.

“Estamos retirando todos estos locales que estaban en desuso; se van a reservar catorce que van a ser reservados para boleros, snacks y artículos florales, artesanales. El día de hoy los comerciantes vinieron con nosotros porque representan a seis de los antiguos ocupantes de esos lugares, ya llegamos a un acuerdo de que, entre los catorce, van a estar ellos incluidos”, expresó el secretario del Ayuntamiento durante su intervención ante los medios de comunicación.

El funcionario enfatizó que la administración actual prioriza el beneficio colectivo por encima de cualquier interés particular o gremial, reiterando que la recuperación del espacio público continuará bajo criterios estrictos de ordenamiento urbano, seguridad y legalidad. “Por encima de Cívitas y de los comerciantes está el interés público; la instrucción que el alcalde Adrián de la Garza nos ha dado es que escuchemos a las partes, que equilibremos y acordemos, fue lo que hicimos hoy y asunto resuelto. Los comerciantes se fueron tranquilos y eso ya quedó acordado”, sentenció.

Con estas acciones, el municipio de Monterrey busca devolver a la Alameda Mariano Escobedo su vocación original como un espacio seguro, limpio y ordenado para las familias regiomontanas, al tiempo que formaliza la actividad comercial en pequeña escala bajo un marco normativo claro.

Fuente: Tribuna