Cadereyta Jiménez, Nuevo León. – El Gobierno federal avanza en la ejecución de un proyecto estratégico para la infraestructura carretera del norte del país, centrado en la conexión de la autopista Cadereyta-Reynosa con el Libramiento Sur II de Reynosa. Esta obra tiene como propósito fundamental optimizar la conectividad terrestre entre Nuevo León y Tamaulipas, agilizando el tránsito de mercancías y la movilidad hacia la franja fronteriza.

Durante una conferencia matutina, el director general del Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras), Jorge Mendoza Sánchez, detalló los alcances técnicos de la intervención. El funcionario explicó que el tramo norte carecía de una vinculación directa entre la vía de cuota que parte de Cadereyta y el libramiento, una deficiencia que ahora será resuelta para mitigar los riesgos de accidentes, acortar los tiempos de traslado y dotar de mayor fluidez al flujo vehicular proveniente de la zona metropolitana de Monterrey.

El proyecto contempla la ampliación de dos a cuatro carriles a lo largo de un trayecto aproximado de 28 kilómetros, extendiéndose desde la región de General Bravo, en el estado de Nuevo León, hasta el municipio de Reynosa, en Tamaulipas. Esta acción se inserta en el esquema de los contratos de Construcción, Mantenimiento, Rehabilitación y Operación (CMRO), coordinados por Banobras y el Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin).

La relevancia de esta obra radica en las características del corredor. La autopista Cadereyta-Reynosa cuenta con una longitud total de 132 kilómetros, consolidándose como uno de los principales enlaces terrestres y comerciales entre la capital industrial de Nuevo León y los cruces internacionales de Tamaulipas. Con la modernización de este tramo, se prevé un impacto positivo tanto en el transporte de carga pesada como en los automovilistas particulares que transitan a diario por la región.

A nivel nacional, esta intervención forma parte de un programa integral de infraestructura impulsado para el periodo comprendido entre 2025 y 2030. Dicha estrategia contempla una inversión conjunta pública y mixta de 397 mil 46 millones de pesos, destinada a intervenir cerca de 5 mil kilómetros de carreteras y autopistas federales, además de la construcción y rehabilitación de 21 puentes en todo el país. Dentro de este programa, Banobras concentra una participación preponderante mediante proyectos de inversión mixta y esquemas CMRO, superando los 150 mil millones de pesos comprometidos para optimizar vías de comunicación en diversas entidades federativas, incluyendo a Nuevo León y Tamaulipas.

Un aspecto central aclarado por las autoridades federales es la naturaleza jurídica y operativa de los contratos CMRO. Contrario a los modelos tradicionales de privatización vial, la implementación de estos esquemas no implica la concesión de la carretera a particulares con fines de lucro exclusivo sobre la administración de la vía. Se trata de modalidades contractuales donde participa capital privado enfocado en la construcción, el mantenimiento, la rehabilitación y la operación técnica, garantizando en todo momento que la infraestructura conserve su titularidad y carácter público.

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo enfatizó que la política de infraestructura del actual gobierno prioriza esquemas mixtos que combinan el erario público con fondos privados complementarios, evitando la conversión de las carreteras en concesiones privadas desreguladas. La mandataria reiteró que el uso de recursos de fondos privados permite acelerar la construcción y modernización de caminos, asegurando que el patrimonio vial permanezca bajo dominio del Estado.

Con el desarrollo de esta conexión hacia Reynosa, el Gobierno federal busca dar respuesta a las demandas de conectividad logística en el noreste mexicano. La obra no solo incidirá en la competitividad económica regional al facilitar el intercambio comercial con Estados Unidos, sino que consolidará un corredor más seguro y eficiente para los usuarios que transitan entre Nuevo León y Tamaulipas.

Fuente: Tribuna