Ciudad de México.- En la Ciudad de México, casi mil 500 cadáveres han sido identificados en poco más de un año por la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJ-CDMX) y el Instituto de Servicios Periciales y Ciencias Forenses mediante huellas dactilares y cruces con registros del INE. Sin embargo, solo 33 por ciento de esos cuerpos ha sido entregado a sus familias, un dato que exhibe el rezago entre la identificación oficial y el regreso de las personas fallecidas con sus seres queridos.
El dato importa porque no basta con reconocer un cuerpo en los registros institucionales: para muchas familias, el proceso sigue incompleto mientras no exista localización, aviso y entrega formal. El caso también refleja los retos forenses y administrativos que enfrenta la capital en materia de personas fallecidas sin reclamar.
¿Qué pasó con los cuerpos identificados en CDMX?
De acuerdo con la información disponible, la FGJ de la CDMX y el Incifo lograron identificar casi mil 500 cadáveres en un periodo de poco más de un año. El mecanismo principal fue la comparación de huellas dactilares con bases de datos oficiales, incluidos los registros del Instituto Nacional Electoral.
Aun con ese avance, apenas una tercera parte de los cuerpos identificados ha regresado con sus familias. En términos prácticos, esto significa que el reconocimiento institucional no se ha traducido, en la mayoría de los casos, en una restitución efectiva a sus hogares o en la conclusión del proceso para sus familiares.
¿Por qué no todos los cuerpos vuelven con sus familias?
La diferencia entre identificar y entregar un cuerpo suele involucrar varios pasos: ubicar a los familiares, notificarles, acreditar el parentesco y completar trámites ministeriales y forenses. Aunque la nota base no detalla cuántos casos están detenidos en cada etapa, el dato de que solo 33% ha sido restituido muestra que el cuello de botella no termina con la identificación.
Para las familias, esto implica que incluso cuando una institución ya cuenta con elementos para reconocer a una persona fallecida, el proceso puede seguir abierto durante semanas o meses. Para las autoridades, el rezago representa un desafío de coordinación entre áreas periciales, ministeriales y de atención a víctimas.
¿Cuál es el contexto del rezago forense en la capital?
El hallazgo central es que en la CDMX sí hubo un avance relevante en identificación de cuerpos gracias al uso de huellas dactilares y registros del INE, pero ese esfuerzo no ha tenido el mismo resultado en la entrega a familiares. La brecha entre ambas etapas ayuda a dimensionar el problema forense más allá de la sola cifra de identificaciones.
En otras palabras, identificar casi mil 500 cadáveres en poco más de un año es un dato significativo, pero el hecho de que solo 33 por ciento haya regresado con sus familias revela que el sistema aún enfrenta obstáculos para cerrar el proceso de manera completa y útil para las personas afectadas.
Fuente: Tribuna
