Monterrey, Nuevo León. – Pescadores de Nuevo León han intensificado sus llamados públicos a la comunidad para sumarse de manera activa a las jornadas orientadas a combatir y frenar la propagación desmedida del pez diablo, una especie invasora que ha incrementado su presencia y densidad poblacional en las aguas del Río La Silla, situado en el municipio metropolitano de Monterrey.

A través de diversas plataformas digitales, redes sociales como Facebook, diversos colectivos y entusiastas de la pesca deportiva han advertido sobre los múltiples riesgos ambientales que representa este organismo para la biodiversidad regional. Las publicaciones destacan la urgente necesidad de coordinar esfuerzos ciudadanos para eliminar esta plaga que coloniza los afluentes locales y altera el frágil equilibrio ecológico de la zona metropolitana.

Como parte de estas acciones de control ecológico, los organizadores de la iniciativa comunitaria detallaron que los puntos de reunión se establecen de manera habitual durante las primeras horas de la mañana en el estacionamiento del Gran Parque Río la Silla. Desde este punto estratégico, los participantes se trasladan de forma organizada hacia los diferentes sectores del cauce donde se ha detectado la mayor concentración y actividad de esta especie exótica.

Con el propósito de facilitar la participación de un mayor número de ciudadanos interesados en colaborar, las agrupaciones han difundido indicaciones prácticas y datos básicos de apoyo logístico. “Llévate tu arpón y tu visor, si no tienes arpón allá te pueden prestar”, señala la convocatoria abierta difundida por la reconocida página especializada de Facebook ‘Pescando en ríos de Nuevo León’, la cual ha habilitado la línea telefónica de contacto 811 991 32 88 con el fin de brindar mayores informes y orientar a quienes deseen sumarse a las labores de extracción.

La respuesta de la ciudadanía ha mostrado un avance cuantitativo y cualitativo significativo durante las últimas semanas de monitoreo. El pasado domingo, decenas de personas se congregaron a lo largo del cauce del Río La Silla para llevar a cabo la decimoctava jornada consecutiva de pesca de control y saneamiento ambiental. De acuerdo con los reportes oficiales emitidos por los propios coordinadores del movimiento, el acumulado histórico de ejemplares extraídos de las aguas locales superaba ya la cifra de mil 500 especímenes retirados del ecosistema.

Ante este panorama de proliferación constante, especialistas en hidrología e integrantes experimentados de la comunidad pesquera han reiterado la necesidad fundamental de informar con precisión a la población sobre la naturaleza biológica de este organismo. Aunque se le conoce bajo el término genérico de pez diablo, el concepto engloba en realidad a diversos tipos de plecos pertenecientes a la familia Loricariidae, con una presencia notable de especies de los géneros Pterygoplichthys y Hypostomus.

Estos organismos, que tienen como hábitat natural las regiones tropicales y subtropicales de Sudamérica, se caracterizan morfológicamente por poseer un cuerpo resistente cubierto por placas óseas rígidas, una boca adaptada en forma de ventosa especializada y espinas pronunciadas en sus aletas dorsales y pectorales. Si bien las autoridades ambientales y los expertos han aclarado que el pez diablo no representa un peligro directo para la integridad física de las personas que nadan o interactúan en los ríos, su introducción en los ecosistemas acuáticos mexicanos constituye una amenaza ecológica de proporciones mayúsculas.

El principal impacto negativo radica en la agresiva competencia que estos animales ejercen por los recursos alimenticios, tales como algas y materia orgánica, así como por los espacios físicos que comparten con las especies de peces nativos de la región. Al desplazar a la fauna local y carecer por completo de depredadores naturales eficientes en estos cuerpos de agua artificiales o naturales, la plaga provoca un desequilibrio severo en las cadenas tróficas de los ríos y presas del estado de Nuevo León.

Esta problemática ambiental no constituye un hecho aislado ni circunscrito solo al sur de la zona metropolitana. Con anterioridad, diversos sectores de pescadores y defensores del medio ambiente ya habían manifestado su profunda preocupación por la expansión descontrolada de estos ejemplares en importantes embalses estratégicos de la entidad, tales como las presas El Cuchillo y La Boca. En dichos cuerpos de agua, los colectivos han solicitado la intervención de las dependencias gubernamentales correspondientes a fin de proteger y preservar las poblaciones de especies de alto valor comercial, ecológico y deportivo, como la lobina negra, la tilapia y el bagre.

Las asociaciones civiles insisten en que la participación organizada y constante de la sociedad civil resulta una herramienta indispensable mientras se diseñan e implementan políticas públicas y estrategias gubernamentales de mayor escala orientadas al control permanente de especies invasoras en el noreste del territorio nacional. Las jornadas de extracción en el Río La Silla continuarán realizándose conforme a las agendas comunitarias durante los fines de semana siguientes.

Fuente: Tribuna