Guadalupe, Nuevo León. – Con el firme propósito de disminuir la población del pez diablo y salvaguardar el equilibrio ecológico de la región, cerca de 60 ciudadanos se congregaron nuevamente en el cauce del Río La Silla, ubicado en el municipio de Guadalupe, para desarrollar una intensa jornada de pesca de control y monitoreo ambiental. Esta iniciativa colectiva busca hacer frente a la rápida propagación de una de las especies exóticas invasoras más agresivas que afectan los cuerpos de agua del estado de Nuevo León, cuya proliferación descontrolada pone en riesgo directo la supervivencia de la flora y la fauna nativa.
Para optimizar los trabajos en el terreno, los participantes fueron distribuidos de manera estratégica en cuatro equipos operativos de quince personas cada uno. Las cuadrillas recorrieron diversos tramos previamente evaluados y catalogados como críticos, abarcando una extensión geográfica que va desde las inmediaciones del Parque Tolteca hasta el puente cercano a la Central de Abastos de Guadalupe. Durante estas labores, los voluntarios no solo realizan la extracción física de los ejemplares, sino que también cumplen una función de concientización y educación ambiental con la comunidad que transita por la zona.
Dilan Sánchez, uno de los principales promotores de esta iniciativa ciudadana, detalló en entrevista que estas acciones responden a una estrategia comunitaria indispensable para frenar el impacto negativo de esta especie. Señaló que el pez diablo compite de forma directa y desproporcionada con los organismos autóctonos por los recursos esenciales, como el espacio físico, los refugios naturales y el alimento disponible en el ecosistema fluvial. “Básicamente se les da la información de la problemática que representa el pez diablo en el Río La Silla y pues entender que tenemos que hacer por lo menos un control poblacional para que las especies nativas tengan la oportunidad de seguir subsistiendo en el Río La Silla”, puntualizó Sánchez durante el desarrollo de las actividades dominicales.
El representante del colectivo advirtió que la problemática de las especies invasoras no actúa de manera aislada, sino que se ve agravada por diversos factores de contaminación antrópica, entre los que destacan la acumulación constante de desechos sólidos y basura doméstica arrojada al afluente. Para los organizadores, la conjunción de basura y fauna exótica representa una doble crisis que degrada aceleradamente la calidad ambiental del río. “Para mí el problema número uno son las especies invasoras, sobre todo el pez, porque está afectando directamente a las especies nativas por cuestión de espacio, por cuestión de alimento, por cuestión de hábitat. Entonces, adicionalmente tenemos problemas de basura, tenemos demasiada basura”, aseveró con preocupación.
Hasta la fecha, el esfuerzo sostenido de los voluntarios ha permitido capturar y retirar aproximadamente 2 mil 500 ejemplares de pez diablo, acumulados a lo largo de 17 fines de semana de incursiones constantes en el cauce. Los coordinadores explicaron que aún no se cuenta con un censo definitivo sobre el tamaño total de la población de esta especie en el afluente, por lo que estas jornadas dominicales funcionan también como un mecanismo de recolección de datos científicos para estimar la magnitud de la infestación y planificar futuras intervenciones de mayor escala.
Entre las especies endémicas y nativas que el programa busca proteger de manera prioritaria se encuentran diversos organismos fundamentales para la cadena trófica local, tales como la sardina, la mojarra norteña, la carpita norteña, el bagre, así como diferentes especies de tortugas que habitan históricamente en la cuenca. La pérdida de estas poblaciones locales alteraría profundamente la dinámica ecológica del río, de ahí la urgencia de mantener operativos constantes de saneamiento biológico.
Ciudadanos que se suman por primera vez a estas labores altruistas, como Elvira Curiel, enfatizaron la necesidad de generar una transformación cultural en la sociedad respecto al valor de los recursos naturales locales y el peligro de introducir o descuidar especies exóticas. “Es algo importante y mucha gente también debería despertar conciencia, porque este tipo de animales consumen lo que afecta a nuestras especies que ya tenemos aquí naturalmente”, compartió la participante tras concluir su recorrido.
Estas acciones cuentan con el respaldo institucional y la coordinación de la Secretaría de Medio Ambiente del municipio de Guadalupe, lo que facilita la logística y el manejo adecuado de los especímenes retirados. Las jornadas de monitoreo y control poblacional se llevan a cabo todos los domingos en un horario matutino de 10:00 a 13:00 horas, consolidándose como un espacio abierto de participación ciudadana para la defensa del patrimonio ambiental metropolitano.
Fuente: Tribuna
