Monterrey, Nuevo León. – Los equipos regiomontanos de la Liga MX, Tigres y Monterrey, encararán la segunda mitad del torneo Apertura 2026 con un grado de dificultad elevado, ya que ambos clubes se encuentran ante el reto de superar un calendario complejo que incluye enfrentamientos directos contra cinco contrincantes que ocupan posiciones dentro del selecto grupo de los ocho mejores del campeonato. Esta situación pone a prueba la capacidad de reacción de ambas instituciones en su búsqueda por asegurar el boleto a la fase final del certamen futbolístico.
El conjunto auriazul, dirigido por Víctor Manuel Vucetich, atraviesa por una situación comprometida en la tabla general al ubicarse en la decimoquinta posición con un total de 10 unidades acumuladas. Esta cosecha los coloca a una distancia de cuatro puntos respecto a la zona que otorga el acceso directo o repechaje a los Cuartos de Final, un límite que marca el Club Tijuana con 14 unidades y un encuentro pendiente debido a modificaciones previas en el calendario por compromisos internacionales.
Para revertir este escenario, los felinos dispondrán de siete partidos restantes en el transcurso de la fase regular, de los cuales cuatro se disputarán en condición de local en el Estadio Universitario. Sin embargo, el grado de exigencia es considerable, pues en su camino figuran instituciones consolidadas en la parte alta. El reinicio de la competencia oficial tras la pausa internacional marcará el reencuentro de los universitarios con el Toluca, dirigido por Antonio Mohamed, en un duelo programado para el 9 de octubre de 2026 en el recinto universitario. El calendario de los auriazules contempla visitas de alta exigencia a Guadalajara para enfrentar a Chivas, así como duelos complejos ante León, Pumas y Pachuca, cerrando sus últimas jornadas en casa frente al vigente campeón Cruz Azul y al América.
En la acera de enfrente, el Club de Futbol Monterrey, bajo la dirección técnica de Matías Almeyda, presenta un panorama desafiante debido a la acumulación de compromisos y la escasez de partidos en su propio estadio. Los Rayados tienen por delante un total de ocho encuentros, producto de un partido pendiente en su calendario, pero solo tres de ellos se jugarán con el apoyo de su afición como locales en el Estadio BBVA.
El conjunto albiazul retomará la actividad oficial visitando al América en el Estadio Azteca en el marco de la undécima jornada. A partir de ahí, la escuadra regiomontana se medirá a rivales de diversa índole, incluyendo enfrentamientos clave en casa frente a Chivas y Tijuana, además de visitas complejas a estadios como el del Toluca y el de Querétaro, para culminar la fase regular enfrentando a Pumas en la última fecha. El solapamiento de partidos pendientes y la necesidad de sumar puntos de visitante obligan al cuerpo técnico a dosificar esfuerzos de manera precisa para evitar tropiezos que comprometan sus aspiraciones matemáticas en el torneo.
Tigres y Rayados comparten la urgencia de encontrar su mejor versión futbolística en el momento más inoportuno del torneo regular. La concentración defensiva, la contundencia ofensiva y la profundidad de sus planteles serán factores determinantes para superar este filtro de alta competencia. Con los márgenes de error reducidos al mínimo, el desenlace de la fase regular en el fútbol mexicano promete emociones intensas y un escrutinio riguroso sobre las decisiones tácticas que adopten tanto Vucetich como Almeyda en las semanas venideras.
Fuente: Tribuna
