Monterrey, Nuevo León. – A cuatro décadas y media de la conmemoración oficial del establecimiento de la capital neoleonesa, el programa académico ‘Historia a Debate. Forjadores de Nuevo León y sus aportes’ lleva a cabo este miércoles 30 de septiembre de 2026 la mesa de discusión titulada ‘Diego de Montemayor ¿430 años de fundar Monterrey?’. El evento se celebra en el Auditorio del Museo de Historia Mexicana, reuniendo a especialistas para examinar desde una perspectiva revisionista los acontecimientos documentados del siglo XVI.

La sesión cuenta con la participación de los historiadores Eduardo Cázares y Héctor Jaime Treviño, bajo la moderación de Eulogio Daniel Montalvo. Este espacio de diálogo académico busca desentrañar las circunstancias jurídicas, políticas y protocolares que rodearon la conformación del asentamiento en 1596, poniendo sobre la mesa fuentes documentales clave como las ordenanzas del rey Felipe II y el análisis historiográfico del acta atribuida tradicionalmente a Montemayor.

Óscar Tamez Rodríguez, coordinador del programa desde hace cinco años —impulsado de manera conjunta por el Museo de Historia Mexicana y el Centro de Estudios Políticos y de Historia Presente, A.C.—, ha señalado previamente que la figura central del proceso histórico no fundó la ciudad en términos estrictos. De acuerdo con su interpretación y el examen exhaustivo de los archivos de la época, lo realizado por Diego de Montemayor y las doce familias que lo acompañaron habría correspondido a un repoblamiento de la denominada Villa de San Luis. Dicha demarcación estuvo previamente bajo la administración de Luis de Carvajal de la Cueva, de quien Montemayor había recibido nombramientos oficiales como alcalde mayor y teniente gobernador en el pasado.

Entre los ejes centrales del debate se encuentra la revisión de los momentos críticos en los cuales Montemayor regresó al territorio sin la autorización expresa del virrey o de la Corona española para repoblar el Valle de Extremadura. Los ponentes profundizan en las motivaciones políticas detrás del cambio de denominación del asentamiento, sugiriendo que el nombre de Monterrey fue adoptado como un acto estratégico de cortesía para congraciarse con el entonces virrey, quien ostentaba el título de Conde de Monterrey y ejercía poder sobre la administración virreinal de la Nueva España.

Otro de los aspectos técnicos que aborda la mesa de discusión es la legislación real vigente en 1596, la cual establecía diferencias normativas muy precisas entre lo que constituía una villa, un poblado ordinario y una ciudad metropolitana. Los especialistas debaten los elementos jurídicos e institucionales que justificaron o condicionaron el estatus administrativo de la comunidad en sus primeros años de existencia formal.

Desde el punto de vista metodológico, la iniciativa busca aportar innovaciones académicas y revelar nuevas lecturas sobre pasajes tradicionales, aplicando un rigor crítico equiparable al de cualquier otra disciplina científica. La confrontación sistemática de fuentes bibliográficas e históricas permite sopesar los argumentos necesarios para validar, matizar o redefinir el mito fundacional de la metrópoli regia ante los cambios historiográficos contemporáneos.

El acceso al evento es abierto al público interesado en la historia regional y forma parte de los programas continuos de divulgación cultural organizados por las instituciones involucradas en la preservación del patrimonio histórico de la entidad.

Fuente: Tribuna