Monterrey, Nuevo León. – Frente a la expectativa meteorológica de acumular hasta 100 milímetros de lluvia en la región durante los próximos tres días, las autoridades estatales y municipales han intensificado las medidas de prevención vial, destacando la implementación y el funcionamiento estratégico del sistema de semáforos pluviales en diversos puntos considerados como vulnerables dentro de la zona metropolitana.

Este esquema de advertencia vial está diseñado para alertar de forma oportuna a los conductores sobre el nivel de peligro real que implica intentar cruzar una avenida, un puente o un paso a desnivel que presente anegamientos. Su operación cotidiana busca evitar que los automovilistas queden varados en medio de corrientes de agua pluvial, reduciendo los riesgos de accidentes de tránsito graves y protegiendo tanto la integridad física de la ciudadanía como el patrimonio vehicular de los habitantes.

El sistema de señalización opera mediante tres códigos de color fundamentales, cuya lógica resulta accesible pero rigurosa, adaptándose por completo a las condiciones críticas de acumulación de agua. En primer lugar, la luz roja indica de manera taxativa que el conductor se encuentra ante una zona de alto riesgo donde el automóvil corre el peligro inminente de quedar varado debido a la profundidad del caudal. Ante este señalamiento de máxima alerta, la recomendación estricta para los automovilistas es buscar rutas alternas y evitar cualquier intento de cruzar la arteria afectada.

El color amarillo dentro de este esquema señala un nivel de riesgo moderado, en el cual existe una probabilidad latente de que el vehículo sufra daños mecánicos severos o quede afectado por el desplazamiento violento del agua. Bajo este escenario restrictivo, el tránsito vehicular solo se recomienda para unidades de gran altura y tracción adecuada, tales como camionetas tipo pick-up o vehículos utilitarios pesados, desaconsejando el paso de automóviles compactos o sedanes.

El color verde denota que el nivel de riesgo en la zona es mínimo o inexistente, por lo cual el cruce por el tramo supervisado no representa mayores dificultades para la circulación ordinaria de los vehículos. Estos dispositivos de advertencia se instalan con precisión técnica en cruces, puentes y pasos a desnivel que cuentan con un historial documentado de acumulación rápida de agua durante las precipitaciones intensas.

En el municipio de Guadalupe, por ejemplo, se ha previsto la operación constante de estos señalamientos en puntos clave de alta concurrencia vehicular y comercial. Entre las ubicaciones prioritarias destacan la intersección de la avenida Eloy Cavazos con la avenida Monterrey, así como el cruce de la misma avenida Eloy Cavazos con la zona de Rancho Viejo, también conocida como Rancho Huasteca.

El dispositivo vial abarca tramos fundamentales como la avenida Benito Juárez en su confluencia con el Parque Kalos y con el acceso al camino a Río La Silla. Otras zonas estratégicas monitoreadas y sujetas a este control de advertencia preventiva incluyen la avenida Morones Prieto a la altura de la colonia Chilpancingo y la transitada intersección de la avenida Constituyentes de Nuevo León con la avenida Pablo Livas, puntos en los que se requiere una vigilancia permanente para salvaguardar el orden vial.

A pesar de la asistencia técnica que brindan estos semáforos en la toma de decisiones al volante, las instancias de protección civil y seguridad vial reiteran la recomendación fundamental de evitar cruzar cualquier corriente de agua en movimiento, incluso si los niveles aparentan ser reducidos, ya que la fuerza del caudal puede arrastrar unidades con facilidad. Del mismo modo, se aconseja a los conductores reducir la velocidad y extremar precauciones.

Fuente: Tribuna