Monterrey, Nuevo León. – El tablero del comercio exterior acaba de entregar una fotografía inmejorable para Nuevo León, de esas que provocan sonrisas automáticas en pasillos de gobierno y relucen con fuerza en boletines oficiales. Conforme al balance técnico del Inegi sobre Exportaciones Trimestrales por Entidad Federativa, los despachos al extranjero originados en suelo estatal alcanzaron 18 mil 533 millones de dólares durante el segundo trimestre de 2026. La cifra no solo representa un récord histórico, sino una aceleración anual del 25.5 por ciento que, sumada al acumulado de enero a junio, eleva la balanza del primer semestre a 33.1 mil millones de dólares, un sólido avance del 18.2 por ciento frente a igual ciclo de 2025.

Bajo la óptica macroeconómica, el desempeño estatal confirma por qué la plaza sigue siendo el motor manufacturero del país. La entidad ostenta el primer lugar nacional en renglones industriales medulares: maquinaria y equipo con 4 mil 806 millones de dólares (el 34.2 por ciento del volumen total de la República), accesorios y aparatos eléctricos con 2 mil 794 millones, la industria de alimentos con mil 148 millones (12.9 por ciento del pastel nacional) y productos minerales no metálicos con 964 millones de dólares, equivalentes al 36.2 por ciento de México. Estos datos demuestran la indiscutible capacidad técnica de las plantas locales para insertarse con éxito en las cadenas productivas más exigentes del mundo.

No obstante, un repunte de tal calado en las ventas foráneas certifica que el apetito comercial de Estados Unidos sigue absorbiendo bienes neoleoneses, pero al mismo tiempo impone tensiones severas sobre las tesorerías de las empresas exportadoras. Producir más a ritmos acelerados no siempre equivale a retener mayores utilidades netas: el encarecimiento de fletes terrestres, los cuellos de botella en las aduanas del norte, la volatilidad en insumos estratégicos y la apreciación del tipo de cambio han estrechado de forma constante los márgenes operativos de quienes facturan en moneda estadounidense y pagan nóminas e impuestos en moneda local.

La advertencia para los directores de administración y finanzas es muy puntual: un récord de ventas nunca debe confundirse con estabilidad automática. Si el auge no se acompaña de una estricta disciplina en el costo de la deuda, cobertura cambiaria inteligente y optimización de capital de trabajo, la inercia puede volverse en contra. Crecer al 25.5 por ciento abre una ventana para blindar la liquidez y reinvertir en automatización. Hay que jugar con cabeza fría.

Fuente: Tribuna