Ciudad de México. – Inspirado en las prácticas precolombinas, el ulama o juego de cadera es un demandante deporte que gana cada vez más adeptos entre los más jóvenes, quienes rescatan este juego ceremonial.
En el más reciente torneo de la disciplina, el equipo , integrado por alumnos y exestudiantes del Instituto Politécnico Nacional, se declaró campeón al derrotar a otros equipos de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
La variación del juego de pelota que practican los politécnicos proviene de una tradición de Sinaloa, entre dos equipos de tres a seis jugadores y lo gana el primero que llegue a siete puntos.
La cancha consiste en un largo pasillo de 60 metros de largo por cuatro de ancho, con dos líneas paralelas y una en el centro del terreno de juego, a la cual se le conoce como analco.
“Se restan puntos cuando los jugadores no golpean la pelota con las caderas, cuando la pelota no cruza el analco, cuando dos jugadores chocan al intentar alcanzarla, cuando la pelota rueda sin ser tocada por toda la cancha (lo que se conoce como raya ida) o cuando se toca con las manos o los pies”, declaró Abraham Prado, fundador de Tlachtli Tecotah, en una entrevista retomada por el IPN.
La pelota con la que se juega está hecha de hule y tiene un peso de entre ipnuno y cuatro kilos, por lo que en algunas variantes del deporte se usan protecciones para codos, brazos, piernas y caderas.
“El ulama rompe barreras: mentales, espirituales y físicas. Aquí no hay limitaciones, por eso es tan importante enfrentar nuestros bloqueos mentales. Me gusta decir que el ulama es medicina”, concluye Prado.
Fuente: Tribuna
