Estados Unidos.– Este 6 de octubre de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desató una nueva polémica al afirmar que Irán podría “arrasar” Los Ángeles y San Diego, en California, como “un precio muy pequeño a pagar” para terminar la guerra. La declaración provocó una respuesta inmediata de autoridades locales y estatales, en una región donde viven aproximadamente 5 millones de mexicanos y más de 10 millones de residentes estadounidenses en ambas ciudades.

De acuerdo con lo dicho por Trump durante un recorrido por Nebraska en apoyo a aspirantes republicanos, las fuerzas iraníes “pueden arrasar alguna ciudad. Que eliminen Los Ángeles, que eliminen San Diego. Es un precio muy pequeño a pagar, un pequeño precio a pagar por mantener el mundo seguro, por mantener a nuestro país seguro”. El mandatario añadió que, con ello, el conflicto que él mismo inició contra Irán “terminará muy pronto”.

Rechazo inmediato de California

La reacción de autoridades de California no se hizo esperar. El gobernador Gavin Newsom acusó a Trump de haber “perdido peligrosamente la razón” y después afirmó: “El presidente está desquiciado, y es peligroso”.

Newsom también advirtió que el presidente “está promoviendo un ataque contra más de 10 millones de residentes estadounidenses en dos de las ciudades más grandes del país. Esto no es normal. Nada de esto lo es. Y seguiremos recordándoselo a la gente todos los días”.

El alcalde de San Diego, Todd Gloria, respondió en su cuenta oficial que “no somos desechables; no somos prescindibles”. Y nunca somos un precio bajo a pagar. Mantengan a nuestra ciudad al margen de sus irresponsables discursos bélicos”.

Por su parte, la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, señaló que “el papel de un presidente es proteger a su país, no amenazarlo activamente ni alentar ataques contra vidas estadounidenses”, y acusó a Trump de lanzar “amenazas irresponsables” que podrían poner en riesgo a millones de personas.

¿Por qué la declaración tiene impacto para la comunidad mexicana?

El tramo entre San Diego y Los Ángeles, en el sur de California, concentra la mayor población inmigrante mexicana en Estados Unidos. En esa región viven aproximadamente 5 millones de personas mexicanas, por lo que la declaración de Trump tiene un impacto directo en una comunidad binacional de gran tamaño.

Además, según datos de la oficina del Censo, en los dos condados vinculados con las ciudades mencionadas viven alrededor de 13 millones de personas. Si se suma el condado intermedio de Orange, la población de la franja entre ambas urbes supera los 15 millones de habitantes.

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El contexto del conflicto y la controversia

Trump presentó esta idea como parte de su postura frente a la guerra con Irán, al asegurar que sacrificar esas ciudades permitiría cerrar el conflicto rápidamente. La controversia escaló porque no se trató de una referencia abstracta, sino de un señalamiento directo contra dos de las ciudades más grandes de Estados Unidos y una de las zonas con mayor presencia de población mexicana.

Las críticas de Gavin Newsom, Karen Bass y Todd Gloria coincidieron en un punto: que un presidente no debe sugerir ataques contra su propia población ni tratar a ciudades enteras como un costo asumible dentro de una estrategia de guerra.

Fuente: Tribuna