San Pedro Garza García, Nuevo León. – El sector de Olinalá, en el municipio de San Pedro Garza García, ha registrado un repunte en la presencia de fauna silvestre, osos negros, lo que motivó a los residentes a implementar medidas directas de prevención. Ante una situación considerada crítica por el riesgo que implica tanto para los animales como para los habitantes, la Unión de Colonos de Olinalá informó sobre la contratación formal, desde el pasado 23 de septiembre de 2026, de un guardabosque capacitado y recomendado por Parques y Vida Silvestre y la Reserva Natural Chipinque.

Michael Zenkl Novak, presidente de la asociación de vecinos y fundador de Panem Bakery, detalló que desde el 22 de septiembre de 2026 se lleva un registro pormenorizado de las incursiones de ejemplares en las viviendas del sector. De acuerdo con las cifras documentadas por la comunidad, se han contabilizado un total de 15 entradas a nueve domicilios distintos, algunas de ellas repetidas en dos o tres ocasiones, las cuales han dejado daños materiales en ventanales, puertas, chapas y estructuras habitacionales. Indicó que sostuvieron un encuentro con representantes de Parques y Vida Silvestre para turnar los expedientes a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), destacando también la intervención de la Dirección de Protección Civil municipal ante los reportes ciudadanos.

La problemática ha reavivado el debate sobre la gestión ambiental en las zonas urbanizadas de la Sierra Madre. Gilberto Marcos Handal, representante de organizaciones de la sociedad civil en San Pedro, comentó que la propuesta de contar con personal especializado en vigilancia forestal se remonta al año 2000, impulsada inicialmente tras contingencias por incendios. Marcos Handal señaló que, en vísperas del periodo de hibernación, los ejemplares intensifican la búsqueda desesperada de fuentes de proteína, por lo que consideró indispensable que la figura de los guardabosques no se limite a reservas protegidas como Chipinque, sino que se extienda a toda la franja montañosa del municipio donde coexisten asentamientos humanos y hábitat natural.

La medida adoptada en Olinalá surge en un contexto marcado por la controversia generada en torno a métodos individuales aplicados por algunos residentes para disuadir a los animales, tales como la colocación de tablas con clavos, práctica que fue rechazada por organizaciones ambientalistas y autoridades debido al peligro de lesiones graves para la fauna. Según estadísticas de Protección Civil de Nuevo León, durante el presente año se han contabilizado más de 600 avistamientos de osos negros en áreas urbanas y zonas residenciales, una cifra impulsada por la temporada de hiperfagia en la que los plantígrados amplían sus radios de búsqueda alimentaria.

El legislador local Glen Villarreal Zambrano enfatizó que la responsabilidad principal recae en la gestión adecuada de los desechos domésticos por parte de la ciudadanía. El exdirector de Parques y Vida Silvestre criticó que diversos habitantes decidan residir en entornos naturales sin asumir el compromiso de limpieza y manejo de residuos, exhortando a la adquisición de contenedores especiales antifauna, la eliminación de árboles frutales y el uso de elementos éticos de disuasión como el gas especializado, en lugar de recurrir a acciones lesivas.

Iniciativas como la de la Reserva Natural Chipinque recuerdan que el territorio pertenece históricamente a estas especies, por lo que la mitigación de conflictos exige aplicar principios de rastro cero, evitar la manipulación de animales y mantener una cultura estricta de separación de basura para preservar el equilibrio ecológico en las zonas montañosas de Nuevo León.

Fuente: Tribuna