Ciudad de México.- Natalia Lafourcade tenía 14 años cuando ingresó a Twist, un grupo de pop adolescente que buscaba repetir el éxito de ‘Jeans’. La experiencia terminó cuando sus inquietudes como compositora chocaron con las exigencias de una industria más interesada en las coreografías y el playback.
El 11 y 12 de octubre regresará al Teatro Metropólitan con Cancionera Tour, después de agotar tres funciones en el Auditorio Nacional. Las presentaciones comenzarán a las 20:30 horas.
Nacida en Ciudad de México y criada en Coatepec, Veracruz, Lafourcade creció en una familia de músicos y educadores, rodeada de la tradición jarocha. Curiosamente, sus primeras inquietudes artísticas encontraron salida en el pop alternativo de En el 2000 (2002), El rock de Casa (2005), junto a La Forquetina, y la sofisticación instrumental de Hu Hu Hu (2009).
Su encuentro con la obra de Agustín Lara cambió el rumbo de su carrera. Mujer divina (2012) abrió una exploración del cancionero mexicano que terminó por enriquecer su propia escritura. Hasta la raíz (2015) fue la confirmación: cinco Latin Grammy, reconocimiento internacional y canciones que adquirieron vida propia, como Nunca es suficiente, convertida después en un éxito de cumbia junto a Los Ángeles Azules.
La colaboración con Los Macorinos, antiguos guitarristas de Chavela Vargas, afinó su sensibilidad hacia el bolero y el folclor latinoamericano en los dos volúmenes de Musas. Con De todas las flores (2022), su escritura adquirió una profundidad más íntima, apoyada en arreglos de jazz y una interpretación vocal notablemente más contenida.
Esa evolución explica Cancionera (2025), álbum coproducido con Adán Jodorowsky y grabado en cinta analógica con músicos tocando simultáneamente. El proyecto, ganador del Grammy 2026 al Mejor Álbum de Pop Latino, recupera la espontaneidad de las grabaciones tradicionales.
Su adaptación escénica incorpora recursos del teatro musical, décimas y referencias al cine mexicano de la Época de Oro. Durante la gira, la crítica internacional ha destacado la sobriedad del montaje y la capacidad de Lafourcade para sostener el espectáculo con su voz, una guitarra y un repertorio que permite reconocer sus distintas etapas creativas.
Natalia Lafourcade lleva casi 25 años publicando discos y su obra más reciente confirma una inquietud creativa que permanece intacta. Aquella adolescente que quería interpretar sus propias composiciones es hoy una de las autoras más reconocidas de Latinoamérica, con la libertad de reinventar su música sin renunciar a sus raíces.

Natalia Lafourcade más allá del 2000
Fuente: Tribuna
