Ciudad de México. – Las enfermedades mentales son uno de los grandes retos de esta generación. De acuerdo con cifras de la Asociación Psicoanalítica Mexicana, el Sistema de Salud de la Ciudad de México atendió en 2024, el año más reciente del que se tienen estadísticas, a 303 mil 356 personas relacionadas con problemas de salud mental.
De ellas, según la Asociación, un 52.8 por ciento acudió por problemas de ansiedad, padecimiento que lidera las enfermedades mentales reportadas por los capitalinos.
“Durante la pandemia supimos, por mediciones que hicimos en la Ibero, que los casos de ansiedad llegaron a estar en un 33 por ciento, es decir, una de cada tres personas reportó ansiedad, en particular en los puntos más álgidos de la pandemia. Y después en la primera medición de la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado en el 2021, cuando ya estábamos a un año de la pandemia, vimos que todavía se mantenía en un 31 por ciento y después bajó a 21”.
“El nivel sigue siendo más alto que en otros países, la prevalencia global más o menos se estima entre el 7 y 10 por ciento y en México estamos en un 21 por ciento. Aunque hayamos bajado desde la pandemia y hemos mejorado, sigue siendo un nivel importante y sobre todo sabemos que está muy relacionado con la satisfacción de vida”, explica Pablo Gaitán-Rossi, director del Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad de la Universidad Iberoamericana, en charla exclusiva con TRIBUNA.
El investigador y docente señala que el nivel socioeconómico tiene un impacto importante entre las personas que reportan algún nivel de ansiedad, padecimiento que afecta más a mujeres, adolescentes y a quienes en su trabajo sufren situaciones de estrés.
“Sabemos que los trastornos mentales son de los principales responsables de años vividos con discapacidad en toda la población, sabemos que están afectando mucho más a adolescentes, a mujeres, a adultos mayores, a personas que realizan ciertos trabajos, como pueden ser policías, personas proveedoras de salud o incluso quienes están enfrentadas a varios niveles de estrés y también sabemos que los trastornos de salud mental afectan en mayor medida a personas en situación de pobreza. El 21 por ciento de la población con 18 años o más está reportando síntomas de ansiedad, que la prevalencia en mujeres es mayor, lo cual es común, en mujeres está en un 25 por ciento y en hombres está en un 17 por ciento”, señala.
Gaitán-Rossi destaca que la ansiedad es una enfermedad grave que puede impedir que las personas ejerzan con normalidad sus vidas.
“Entendemos la ansiedad generalizada como una anticipación aprensiva de un daño o una desgracia futura, es decir, son personas que tienen dificultades para controlar los pensamientos de preocupación sobre actividades rutinarias que pueden estar relacionadas con salud, con trabajo o con familia. Estas preocupaciones interrumpen el funcionamiento normal de la persona, porque pueden ser invasivas, son angustiantes, no tienen detonantes claros y se acompañan de malestares como inquietud, irritabilidad, tensión en el cuerpo, fatiga, dificultad para concentrarse o para dormir”, añade.
El diagnóstico es apenas el primer problema a vencer en los casos de ansiedad. El experto, quien forma parte del Sistema Nacional de Investigadores y se especializa en inseguridad alimentaria, inseguridad hídrica, desarrollo infantil temprano, envejecimiento, migración y salud mental, señala que existe también un déficit en la atención que ofrecen las instituciones públicas sobre este tema.
“Según estimaciones del IMSS, tan solo dos de cada 10 personas que necesitan servicios de salud mental los están recibiendo y este servicio que reciben no es de la mejor calidad, porque a veces hay largos tiempos de espera y mucho espaciamiento entre las sesiones que pueden recibir de atención. Sabemos que mucho del modelo del sistema de salud mental está enfocado en adicciones y en hospitales de tercer nivel, y creo que es muy importante que demos un paso hacia intervenciones más decididas en promoción de la salud mental y también en la atención comunitaria”, concluye.

Ansiedad se mantiene a niveles altos, a pesar de su disminución durante la pandemia: Ibero
Fuente: Tribuna
