Panamá.- Los dos potentes sismos que sacudieron Panamá dejaron al menos 27 personas heridas y severos daños materiales en varias provincias del centro del país. Ante la emergencia, este sábado 10 de octubre el gobierno declaró estado de emergencia para atender las afectaciones, que incluyen viviendas dañadas, edificios colapsados y carreteras agrietadas, mientras las autoridades descartaron, hasta el momento, víctimas mortales.
Los movimientos telúricos, de magnitudes 7.7 y 6.6, ocurrieron el viernes y provocaron evacuaciones en distintas zonas del territorio nacional. El balance preliminar reportó afectaciones en más de 416 viviendas y 419 centros educativos, además de instalaciones de salud, sistemas de abastecimiento de agua y vías de comunicación.
¿Cuáles fueron los daños más graves que dejaron los terremotos?
Una de las localidades más afectadas fue La Villa de Los Santos, donde se derrumbaron viviendas y colapsó la histórica iglesia de San Atanasio, declarada Patrimonio Histórico Nacional en 1938. Al menos 13 templos católicos registraron daños en diferentes puntos del país, mientras imágenes de edificios en ruinas evidenciaron la magnitud del desastre.
En Penonomé, una persona resultó golpeada por escombros tras el colapso parcial de una estructura. También se reportaron grietas en la catedral de la localidad, daños en el edificio de la gobernación y en el hotel Dos Continentes, así como afectaciones en aproximadamente siete hoteles de las provincias de Coclé y Los Santos.
Las consecuencias también alcanzaron a la provincia de Colón, donde ocho edificios residenciales que albergan a 40 familias resultaron afectados, junto con una vivienda, un hospital y el mercado municipal. En Veraguas, las profundas grietas en las carreteras y los deslizamientos dejaron a algunas comunidades incomunicadas, complicando las labores de atención.
¿Cómo enfrentan los habitantes la emergencia y el riesgo de nuevas réplicas?
El temor a nuevos movimientos telúricos obligó a numerosas familias a pasar la noche a la intemperie, ante el riesgo de permanecer dentro de viviendas dañadas. Los sismólogos registraron decenas de réplicas, algunas de magnitudes 5.8, 5.5 y 5.2, además de otro movimiento reportado de magnitud 6.0.
“Acá no hemos dormido nada”, relató la maestra Ilbis Rujano, habitante de Los Boquerones, en Veraguas, quien explicó que sus familiares, incluidos menores de edad, durmieron fuera de casa por miedo a las réplicas. En Los Santos, Tony Jiménez, de 90 años, también permaneció bajo una carpa con sus familiares después de que parte de su vivienda se derrumbara.
El gobierno panameño mantiene las labores de evaluación y atención de las zonas afectadas, mientras recibe apoyo internacional. Estados Unidos anunció una contribución de cinco millones de dólares para ayuda humanitaria y desplegó personal especializado en búsqueda, rescate y evaluación de daños; además, helicópteros trasladaron alimentos a comunidades afectadas. Las autoridades continúan vigilando las réplicas y las condiciones de las infraestructuras para prevenir nuevos riesgos para la población.
Fuente: Tribuna
