Puebla, México.- Natalia Suárez del Real, delegada del Bienestar en Puebla, generó controversia este lunes 12 de octubre en redes sociales luego de compartir un video en el que aparece recibiendo un masaje en lo que identifica como su oficina. Las imágenes provocaron cuestionamientos entre usuarios sobre la pertinencia de difundir este tipo de escenas desde un espacio institucional.

En la grabación, la funcionaria explica que se encuentra relajándose con una amiga identificada como Yara, quien le proporciona el masaje después de una jornada de trabajo. Durante el video, también hace referencia a una convivencia con integrantes de un grupo al que llama “nuestros amigos de la 3 de octubre”.

“Pues miren, aquí estoy relajándome con mi amiga Yara, que me está dando un masaje después de un día de arduo trabajo”, comenta Suárez del Real mientras muestra parte de la sesión. Posteriormente, menciona que compartieron “un delicioso pollito” y que llegó el momento de descansar.

¿Por qué generó críticas el video en redes sociales?

La publicación desató comentarios de usuarios que cuestionaron la decisión de compartir imágenes de relajación en una oficina pública. Algunas de las reacciones se enfocaron en la imagen que proyectan los servidores públicos y en la responsabilidad que implica ocupar un cargo relacionado con la atención a la ciudadanía.

Entre los comentarios difundidos en redes sociales destacaron expresiones como “En manos de quién está el manejo de los programas sociales” y “O los asesora su peor enemigo o de plano no conocen la vergüenza”. Las críticas reflejaron el rechazo de algunos internautas ante el contenido compartido por la funcionaria.

¿Qué relación tiene la polémica con la austeridad de la 4T?

Otro de los aspectos señalados por usuarios fue el contraste entre las imágenes y el discurso de austeridad asociado con los gobiernos de la llamada Cuarta Transformación. Para algunos críticos, la difusión de este tipo de escenas puede afectar la percepción pública sobre el comportamiento de quienes desempeñan funciones gubernamentales.

La controversia también abrió cuestionamientos sobre los límites entre la vida personal y el ejercicio de un cargo público, particularmente cuando se comparten contenidos grabados en espacios institucionales. La discusión se centra en la imagen que proyectan los funcionarios y en las expectativas de conducta que la ciudadanía deposita en ellos.

No obstante, el video por sí solo no permite establecer si el masaje ocurrió durante el horario laboral, si se utilizaron recursos públicos para esa actividad o si existió alguna irregularidad administrativa. Hasta contar con información adicional que permita esclarecer esas circunstancias, las críticas corresponden a las reacciones generadas por la publicación y no constituyen prueba de una falta por parte de la funcionaria.

Fuente: Tribuna