Ciudad de México.- La producción de trigo en México cayó 46%, un desplome que profundiza la que ya es considerada la peor crisis del sector en 60 años. El golpe se explica por tres factores que se combinaron en el campo: menor superficie cosechada, sequía y elevados costos de producción.

De acuerdo con la Encuesta Nacional Agropecuaria (ENA) 2025, publicada el pasado 7 de octubre por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el impacto no es menor para el país. Mientras la recuperación del cultivo se complica, México importa más de cinco millones de toneladas de trigo al año, lo que refleja la presión que enfrenta la producción nacional de uno de los granos básicos para la cadena alimentaria.

¿Qué provocó la caída de la producción de trigo?

El retroceso de 46% en la producción ocurre en un contexto de deterioro acumulado para los productores. La reducción de la superficie cosechada limita de entrada el volumen disponible, pero el problema se agrava con la falta de agua por la sequía y con los costos cada vez más altos para sembrar y mantener el cultivo.

En términos prácticos, esto significa que producir trigo en México se ha vuelto más difícil y más caro, justo cuando el sector necesita condiciones favorables para recuperarse. La combinación de menos tierra cosechada y mayores gastos frena cualquier repunte en el corto plazo.

¿Por qué esta crisis importa más allá del campo?

La crisis del trigo no sólo afecta a los productores. También tiene implicaciones para el abasto nacional, porque México depende de importaciones superiores a cinco millones de toneladas al año para cubrir su demanda.

Cuando la producción interna cae con fuerza, esa dependencia externa se vuelve más visible. En un escenario de sequía y altos costos, la capacidad de recuperación del cultivo se reduce y el país queda más expuesto a las condiciones del mercado internacional.

El sector enfrenta su momento más delicado en seis décadas, de acuerdo con el diagnóstico planteado en la fuente. No se trata de un problema aislado de una sola temporada, sino de una crisis marcada por factores estructurales y climáticos que han deteriorado la viabilidad del cultivo.

Con una caída de 46% en la producción y una dependencia de importaciones de más de cinco millones de toneladas anuales, el panorama para el trigo en México sigue presionado. La menor superficie cosechada, la sequía y los costos de producción se mantienen como los principales obstáculos para cualquier recuperación.

Fuente: Tribuna