Monterrey, Nuevo León. – La cita institucional estaba pactada, pero el esperado ejercicio de rendición de cuentas republicana terminó diluyéndose en un nuevo episodio de desdén hacia el Poder Legislativo. Pese a que el Pleno del Congreso del Estado aprobó por unanimidad convocar al gobernador Samuel García Sepúlveda a comparecer este miércoles 14 de octubre de 2026 a las 11:00 horas con motivo de su Quinto Informe de Gobierno, el mandatario estatal decidió no presentarse en el recinto parlamentario. Lejos de acudir a sostener un diálogo de frente con las distintas fuerzas políticas de la entidad, el titular del Ejecutivo optó por evadir el escrutinio de los diputados, remitiendo la glosa por escrito a través de la Secretaría General de Gobierno y de la Oficialía Mayor del Estado, mientras que el coordinador parlamentario de su bancada, Miguel Flores Serna, se limitó a acompañar la entrega protocolaria de los tomos.

El desaire gubernamental desarmó la Sesión Solemne que la soberanía legislativa había dispuesto para contrastar los resultados de la administración en rubros sensibles como movilidad, crisis hídrica, finanzas y deuda pública. La decisión de no acudir ante los representantes populares ratifica la política de confrontación y cerrazón que ha marcado el mandato emecista, al preferir la comodidad de los comunicados oficiales, los balances a modo y la difusión en plataformas digitales antes que someter su gestión al escrutinio y a las preguntas parlamentarias de los bloques de oposición. Aunque el envío material de los expedientes cumple en el plano formal con el mandato de entrega anual, en los pasillos de la sede legislativa la ausencia del mandatario fue calificada como una falta de estatura democrática y un desacato a la investidura de un poder que representa la pluralidad de Nuevo León.

La negativa a sostener este intercambio de cara a los ciudadanos confirma el temor de la administración a encarar cuestionamientos sobre el destino de los pasivos estatales, los retrasos de infraestructura metropolitana y las tensiones presupuestales no resueltas. En el fondo, el gobernador prefirió delegar el trámite en manos burocráticas y evitar la tribuna, perdiendo la oportunidad de transparentar su administración ante el Pleno. El Congreso recibió los tomos del balance estatal en un salón semivacío y marcado por la indignación opositora, dejando constancia de que la distancia entre el Palacio de Cantera y la sede legislativa no es una simple discrepancia de procedimiento, sino una ruptura profunda que cancela cualquier intento de civilidad y rendición de cuentas en el estado.

Fuente: Tribuna