Montemorelos, Nuevo León. – La región citrícola de Nuevo León fue escenario de un operativo de inspección y vigilancia encabezado por la administración estatal, luego de que se emitiera un reporte ciudadano y oficial sobre un derrame de hidrocarburos registrado en el cauce del río Pilón, a la altura del Puente Capellanía, ubicado en el municipio de Montemorelos. La movilización estuvo a cargo de la Secretaría de Medio Ambiente del Estado, mediante la intervención de la Procuraduría Estatal de Medio Ambiente y de la recién creada División Ambiental, cuyo propósito principal fue evaluar de primera mano las posibles afectaciones ecológicas directas e indirectas en las márgenes fluviales y los matorrales colindantes de este importante afluente de la zona sur del estado.

Durante el despliegue operativo en campo, el titular de la dependencia estatal, Raúl Lozano Caballero, subrayó la importancia de mantener una respuesta inmediata y coordinada ante contingencias que pongan en riesgo los recursos naturales de la entidad. El funcionario enfatizó que la preservación de los cuerpos de agua y la conservación de la biodiversidad local representan una prioridad ineludible para la actual administración, por lo que se instruyó una supervisión rigurosa para corroborar que los protocolos de mitigación de daños se ejecuten con estricto apego a la normatividad ambiental vigente.

“La protección del agua y de la biodiversidad de Nuevo León es una prioridad que nos convoca a todos. Acudimos al sitio para verificar que el derrame esté contenido y constatar que las labores de remediación por parte de las autoridades federales avancen conforme a la normatividad. Nuestro compromiso es con los neoloneses y con el equilibrio ecológico de nuestra región; no bajaremos la guardia y mantendremos vigilancia hasta que la zona esté libre de afectaciones ambientales”, puntualizó el secretario de Medio Ambiente durante su recorrido por el municipio montemorense.

Como resultado inmediato de la diligencia realizada en el sitio, el personal técnico especializado de la dependencia estatal pudo confirmar que el flujo del contaminante se encuentra contenido, evitando de esta manera una propagación mayor a lo largo del cauce. Los inspectores ambientales realizaron un barrido perimetral detallado para examinar el estado actual de la vegetación riparia, los matorrales y el suelo circundante, recopilando evidencias físicas y datos técnicos que permitirán documentar con precisión el alcance material y temporal del incidente ecológico.

Durante las indagatorias y las acciones de supervisión, se constató la presencia y la actuación coordinada de diversas instancias federales con competencia directa en la materia, entre ellas la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y la empresa productiva del Estado, Petróleos Mexicanos (Pemex). En el marco de sus atribuciones legales, personal técnico de ambas instituciones federales se encontraba ejecutando las labores operativas de limpieza, succión de residuos y saneamiento integral en los puntos críticos donde se originó la fuga y el posterior derrame de hidrocarburos.

Ante este panorama de atención interinstitucional, la División Ambiental reiteró que mantendrá un canal de comunicación estrecho y una colaboración permanente con las instancias federales involucradas. El propósito central de este seguimiento técnico es garantizar que los trabajos de saneamiento alcancen los más altos estándares requeridos para restablecer por completo las condiciones ecológicas originales del río Pilón, salvaguardando así la salud pública de los habitantes de la región citrícola y la fauna nativa que habita en el ecosistema.

Las contingencias ambientales de esta naturaleza evidencian la vulnerabilidad de los ecosistemas fluviales frente a incidentes operativos en la infraestructura energética. Por este motivo, la consolidación de esquemas de fiscalización rápida y la participación activa de los gobiernos estatales representan una barrera preventiva. La Secretaría de Medio Ambiente señaló que continuará atendiendo cualquier eventualidad que afecte el patrimonio natural de Nuevo León.

Fuente: Tribuna