Monterrey, Nuevo León. — El gobierno puede presumir, con datos reales del IMSS, que el empleo formal creció 225 por ciento este año frente al anterior. Lo que ese mismo dato no dice es que enero-julio de 2026 es el peor periodo para generar empleo formal en México desde la crisis financiera de 2009. Ninguna de las dos afirmaciones es falsa. El problema es que solo una de ellas describe lo que de verdad está pasando en el mercado laboral.
Entre enero y julio de 2026, el IMSS registró 201 mil 699 empleos formales adicionales, frente a apenas 61 mil 947 en el mismo periodo de 2025. Ahí nace el 225 por ciento. Pero México necesita generar cerca de 100 mil empleos formales cada mes solo para absorber a quienes se incorporan a la fuerza laboral; en siete meses, eso equivale a un faltante cercano a medio millón de plazas. Hay un dato adicional que agrava el panorama: el número de patrones registrados ante el IMSS, es decir, de empresas que dan de alta trabajadores, acumula 25 meses consecutivos a la baja en su comparación anual, la segunda peor racha registrada en la historia del instituto.
El concepto: efecto de base
El efecto de base ocurre cuando un porcentaje de crecimiento se ve espectacular únicamente porque el punto de comparación era muy débil. Si el año pasado reprobaste un examen con 20 de 100 puntos, y este año sacas 45 de 100, mejoraste 125 por ciento. Sigues reprobando. El 225 por ciento de crecimiento en empleo formal no mide si México está generando empleo suficiente; mide qué tan malo fue el año anterior comparado con uno que, aunque mejor, sigue siendo insuficiente.
Lo que significa para Nuevo León
Para el empresariado regiomontano que compite por contratar talento, esta cifra explica una fricción que muchos ya sienten en la práctica: cada vez hay menos empresas formales dando de alta trabajadores, lo que concentra la oferta de empleo formal en un grupo más reducido de negocios. No es un mercado laboral en expansión generalizada; es un mercado donde menos empresas absorben una porción creciente de la demanda de empleo. Planear el crecimiento de plantilla con la cifra del 225 por ciento en la cabeza, sin considerar la contracción de fondo en la base de empleadores, lleva a proyecciones de contratación y de costo laboral que no corresponden con la realidad del mercado.
Un porcentaje enorme sobre una base terrible sigue siendo un resultado terrible. La pregunta no es si el titular de empleo suena bien este mes, sino si tu decisión de contratación está construida sobre el número completo o solo sobre el que mejor se ve.
— T | Ricky Horst
Fuente: Tribuna
